Adiós a Moncho, el ‘Gitano del Bolero’

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Fallece el cantante catalán Ramón Calabuch a los 78 años

A partir de hoy los boleros ya no sonarán con la misma intensidad, con la misma emoción, con el mismo calor, con el mismo amor. Una de sus grandes voces se apagó definitivamente esta mañana. Moncho, el Gitano del Bolero, falleció a los 78 años en el Hospital de Mataró donde había ingresado el pasado día de Navidad a causa de una parada cardiorespiratoria.

Moncho llevaba varios años luchando contra la enfermedad que le había afectado, incluso, las cuerdas vocales mermando su voz hasta el punto de impedirle cantar. Hace poco más de un año había tomado la decisión de retirarse definitivamente de los escenarios.

Una decisión que llevaba con una naturalidad conmovedora y que en ningún momento afectó sus ganas imparables de seguir haciendo cosas, su tremendo empuje ayudando y produciendo a jóvenes rumberos o su eterna jovialidad. Incluso se lanzó a la calle a promocionar su último disco, grabado años atrás, con un título incontestable Mis queridos boleros, los suyos y los nuestros. Resultaba difícil oyéndole hablar de esas canciones con un entusiasmo contagioso que, a pesar del fino hilo de voz que salía de su garganta, no volvería a cantarlas en público. “La verdad es que lo pasé muy mal”, reconocía en su última entrevista con este diario en noviembre de 2017. “Hasta que no lo acepté, fue muy duro. No tengo por qué mentir. Después naturalmente la vida sigue y lo acepté porque no quedaba más remedio que aceptarlo o morirme y no quiero morirme todavía”. No, no pensaba en morirse, los proyectos se agolpaban en su mente. Hasta bromeaba con la posibilidad de grabar un nuevo disco (“en un estudio se pueden hacer maravillas, ¡hasta afinar a uno que desafina!”) que se titularía Moncho con una sola cuerda vocal.

Pocos músicos de nuestro panorama eran tan queridos y respetados en tantos y tan distintos ambientes, del latín jazz a la canción romántica sin olvidar nunca la rumba de su juventud. Un ejemplo de ese respeto y admiración iba a recibirlo el próximo 14 de enero en el Auditori barcelonés donde un grupo de amigos y admiradores le querían rendir un homenaje. Todas las entradas estaban ya vendidas con un par de meses de antelación. El homenaje se realizará: Joan Manuel Serrat,, Dyango, Miguel Poveda, Diego el Cigala, Pau Donés, Rosario, Sabor de Gràcia,… estarán allí pero Moncho ya no podrá subir al escenario en la que iba a ser su última presentación ante su público.

Ramon Calabuch había nacido en el barcelonés barrio de Gràcia en 1940 muy cerca de la plaza del Raspall, uno de los núcleos fundacionales de la rumba catalana. Con 14 años Moncho comenzó a moverse en aquel incipiente ambiente rumbero, siempre recordaba que el Pescaílla y su hermano le hacían cantar en todas las fiestas un bolero de Rolando Laserie, Levántate, pero a ritmo de rumba. La rumba quedó como un recuerdo pero ya no pudo desprenderse nunca del bolero, que le ha acompañado durante más de sesenta años. Tal vez perdimos a un buen cantante de rumba pero ganamos a un grandioso bolerista.

Desde aquellos lejanos días en la plaza del Raspall hasta esos Mis queridos boleros de hace un año, median miles de actuaciones en todo tipo de locales, desde las antiguas salas de fiesta, donde anidaba el bolero hace medio siglo, o los envelats de fiesta mayor, al Palau de la Música o el Liceo y tanto en unos como en otros Moncho era siempre igual a sí mismo, la entrega era la misma, siempre total y provocando el estremecimiento de la audiencia. Bromeaba a menudo imaginando la cantidad de parejas que se habían conocido por su culpa y la de niños engendrados al arrullo de sus boleros. Muchos, sin duda.

En esos más de 60 años de vida profesional Moncho grabó 34 discos, la mayoría en castellano aunque nunca olvidó su idioma materno dejando verdaderas joyas en catalán. Su versión de Paraules d’amor de su buen amigo Serrat ha hecho saltar muchas lágrimas y quedará en muchos corazones como un recuerdo imborrable.

“Recomendaría a todo el mundo que ahora escuchasen boleros”, invitaba Moncho hace un año. “Todo muy suave, una copita, media luna y alguien que te diga lo guapo que eres. Así se te pasan todos los males”.

 

 

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