Bruselas rebate a EE UU que su mercado de defensa es más abierto

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Washington acusa a la UE de poner en marcha proyectos de armamento que impedirán la participación de empresas estadounidenses

La Comisión Europea ha rebatido este lunes las duras críticas lanzadas por EE UU contra la política europea de defensa. Washington acusa a Bruselas de poner en marcha proyectos de armamento que impedirán la participación de las empresas estadounidenses y ha advertido de que el plan pone en peligro décadas de cooperación militar a través de la OTAN. El organismo comunitario presidido por Jean-Claude Juncker considera totalmente infundadas esas críticas y recuerda que EE UU lleva años reclamando que Europa dedique más recursos a su defensa.

“La UE tiene marco de licitación y compra en defensa abierto y competitivo, bastante más, de hecho, que el mercado de adquisiciones de EE UU”, ha señalado un portavoz oficial de la Comisión en respuesta a una carta del Departamento estadounidense de Defensa que exige a Bruselas una modificación de sus planes so pena de represalias políticas y comerciales. “En la UE no tenemos una Buy European Act”, añade ese portavoz en alusión a la ley estadounidense (Buy American Act) que favorece a los suministradores locales en gran parte de la contratación pública.

La escalada de tensión transatlántica ha surgido tras la reciente aprobación preliminar en Bruselas de las normas del futuro Fondo Europeo de Defensa (de 13.000 millones de euros) y de la llamada Cooperación Permanente estructurada (que ya cuenta con 34 proyectos de desarrollo de armamento).

La carta de EE UU, revelada este lunes por EL PAÍS, expresa su enorme preocupación por unas normas que, según Washington, “suponen una dramática marcha atrás después de tres décadas de creciente integración de la industria de defensa transatlántica” y pueden dañar “la constructiva relación entre la OTAN y la UE”.

La diatriba estadounidense llega firmada por Ellen Lord, subsecretaria de Defensa, y va dirigida a Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE, y al vicepresidente de la Comisión Jyrki Katainen. El organismo comunitario prepara ya una respuesta, previsiblemente tan contundente como la queja americana. Este diario ya ha tenido acceso a gran parte del argumentario que utilizará Bruselas para rebatir las acusaciones de la Administración de Donald Trump.

Fuentes comunitarias subrayan que las empresas de EE UU copan el 81% del valor de los contratos de defensa en Europa. Entre 2011 y 2015, en concreto, la industria estadounidense se hizo con 122 de los 474 contratos adjudicados. La europea logró 312, pero con un valor de apenas el 19% del total en juego. Las mismas fuentes recuerdan que el Fondo europeo no afectará a las políticas nacionales de adjudicación.

Bruselas también detalla las continuas adjudicaciones que logran las empresas estadounidenses entre los socios de la UE. Entre las más recientes los aviones F-16 vendidos a Eslovaquia o Grecia, los helicópteros CH-47F a España, los misiles navales a Finlandia; un sistema de defensa, con misiles incluidos, valorado en 4.750 millones de dólares a Polonia….

La balanza comercial en defensa, añaden en Bruselas, es claramente favorable a EE UU. Y aunque el mercado estadounidense es tres o cuatro veces mayor que el europeo, las compañías del Viejo continente apenas logran contratos al otro lado del Atlántico. Los datos del Departamento de Estado de EE UU muestran, según esas fuentes, que 9 de cada 10 contratos se los quedan empresas de aquel país.

La Comisión admite que las partidas del fondo estarán destinadas, principalmente, a la industria europea, que deberá presentar proyectos desarrollados al menos por tres empresas, cada una de un Estado miembro diferente. El objetivo, recuerdan, no es cerrar el mercado sino racionalizar el gasto público evitando la duplicación de proyectos de armamento.

El fondo permite la participación de empresas de países terceros, pero sometida a ciertas condiciones, como que la propiedad intelectual del proyecto se quede en posesión de las empresas europeas y que el país tercero no pueda restringir la exportación del producto resultante. A pesar de ello, la Comisión asegura que las filiales de empresas estadounidenses presentes en suelo europeo podrán obtener financiación del fondo. Y las condiciones serán menos restrictivas que para una empresa europea en EE UU.

Pero Washington cree, según la carta de Lord, que esas condiciones son discriminatorias y dejarán fuera del mercado europeo a las empresas estadounidenses. Lord amenaza con adoptar medidas similares en su mercado. “No nos gustaría tener que planteárnoslo en el futuro», advierte.

Pero Bruselas, de momento, no se arredra. «El fondo y la cooperación, dos cimientos de la Unión Europea de la Defensa, complementan y fortalecen la OTAN», señala el portavoz de la Comisión. «Se trata de hacer de Europa un socio más creíble para la seguridad mundial».

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