Canadá reconoce que se cometió un “genocidio” contra las mujeres indígenas

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Un informe del Gobierno estudia la muerte de más de 1.000 aborígenes desde 1980

Canadá ha hecho un ejercicio de autoevaluación para determinar que en su país se ha cometido un «genocidio nacional» contra las mujeres aborígenes, con más de 1.000 muertes en las últimas décadas. Así lo concluye un informe de cerca de 1.200 páginas publicado hoy, y encargado en 2016 por el primer ministro, Justin Trudeau, en un intento de arrojar luz sobre los asesinatos y desapariciones de mujeres indígenas desde 1980.

El informe apunta la discriminación que sufre la población indígena canadiense como causa de la violencia sufrida, y señala a la incapacidad que ha mostrado el Gobierno del país americano para proteger a esta comunidad. El informe también recomienda cambios radicales para prevenir nuevos casos en el futuro.

La Policía Montada de Canadá publicó hace cinco años que 1.017 mujeres indígenas fueron asesinadas entre 1980 y 2012. Durante la investigación en la que se basa el informe, con los retrasos y dimisiones que ha sufrido a lo largo de estos tres años de trabajo, se ha escuchado los testimonios de 468 familiares de mujeres asesinadas o desaparecidas. «Las verdades compartidas durante las audiencias cuentan la historia —de hecho, miles de historias— de actos genocidas cometidos contra mujeres y niñas de pueblos indígenas, Inuit y Métis», así como contra las personas que se identifican con identidades sexuales no convencionales.

El informe, titulado «Reclamando poder y lugar», se ha presentado hoy en Gatineau, Quebec, cerca de la capital del país, en una ceremonia a la que han acudido algunos de los cientos de familiares de las mujeres asesinadas y desaparecidas, así como el primer ministro, Justin Trudeau.

En los últimos años Trudeau se ha disculpado en nombre del Gobierno canadiense ante diferentes comunidades indígenas, por episodios como el internamiento forzoso de miles de niños en residencias escolares durante décadas, o por la gestión de una epidemia de tuberculosis entre los años 40 y 60, cuando se obligó a miles de enfermos del pueblo Inuit a abandonar sus comunidades para ser tratados.  

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