China se propone crear uno de los Ejércitos más potentes del mundo

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Un informe del Pentágono calcula que Pekín “está a punto de desplegar algunos de los sistemas de armamento más modernos” que existen

China recibió el anuncio de Estados Unidos de su retirada del tratado INF preparándose para una semana de vacaciones por el año nuevo lunar, pero no desprevenida. Desde hace meses, los responsables de la seguridad china daban por seguro este anuncio y estudiaban escenarios. Para Pekín, convencida de que Washington quiere impedir su transformación en una gran potencia, el mensaje está claro: EE UU está decidido a entrar en una competición estratégica con este país.

En enero, en su primera alocución del año a las tropas, el presidente chino y jefe de la Comisión Militar Central, Xi Jinping, había pedido que el Ejército Popular de Liberación (EPL) pueda estar en disposición de combatir. El mundo, declaraba Xi, “encara un periodo de grandes cambios no vistos en un siglo”.

“Para China, la era de depender de la estructura bilateral de control de armamento entre EE UU y Rusia ha acabado”, escribía recientemente Tong Zhao, experto en seguridad nuclear del Carnegie-Tsinghua Center for Global Policy. Según este experto, es “altamente probable” que China trate de contrarrestar el nuevo desarrollo de armamento de EE UU “con sus propias inversiones en tecnologías similares y otras medidas. Una competición de armamento más amplia que se extienda a otros dominios tecnológicos más allá de los misiles tradicionales balísticos y de crucero parece difícil de evitar”.

China ya lleva tiempo acumulando inversiones en Defensa para modernizar su Ejército. Entre 2000 y 2016 su presupuesto militar creció anualmente por encima del 10%, y se situó como el segundo país del mundo por gasto en este campo, solo por detrás de EE UU. Una reforma que se ha visto acelerada en especial desde 2015, cuando el presidente del país y jefe de la Comisión Militar Central, Xi Jinping, ordenó la reestructuración más profunda en treinta años para hacer la institución más profesional, más letal y capaz de “ganar guerras informáticas”.

En su discurso al 19 Congreso del Partido en 2017, Xi fijó tres metas para las fuerzas armadas: para 2020 el Ejército Popular de Liberación debía convertirse en una fuerza mecanizada de grandes capacidades estratégicas y tecnológicas; en 2035 debía estar completamente modernizado; para mediados de siglo, ser una de las grandes fuerzas mundiales. El énfasis se ha puesto en el desarrollo de sistemas de misiles y cibernéticos, y de una Marina de aguas profundas, capaz de defender los crecientes intereses de China en el mundo. Especialmente, sus prioridades estratégicas: el estrecho de Taiwán -Pekín nunca ha renunciado a lograr la unificación por la fuerza- y el mar del sur de China.

Su músculo militar es cada vez más fuerte. En 2018 ha llevado a cabo varias pruebas de la tecnología que los expertos consideran una de las armas del futuro, los sistemas de misiles hipersónicos mucho más difíciles de interceptar que los balísticos o de crucero. Desde 2017 cuenta con su primera base militar en el exterior, en Yibuti.

Aún está muy lejos del ejército más poderoso del mundo, el estadounidense. Según la Asociación para el Control de Armas, China cuenta con 280 cabezas nucleares, muy lejos de las 6.550 de EE UU o las 6.850 de Rusia, y mantiene el compromiso de no ser nunca la primera en usarlas en caso de conflicto.

Pero está recortando distancias. Este enero anunció que había probado con éxito su bomba no nuclear más potente, apodada “la madre de todas las bombas” en alusión a la conocida como MOAB -la más poderosa del arsenal convencional estadounidense- y que EE UU hizo estallar en Afganistán en 2017.

Ya está en fase de pruebas un segundo portaaviones, el primero de fabricación nacional, y que el mes pasado completó su cuarto viaje. Desde 2017 es la mayor fuerza naval del mundo, con más barcos y submarinos —317— que Estados Unidos, que posee 283.

Desarrolla también nuevos submarinos nucleares, capaces de transportar misiles de múltiples cabezas. Ha incorporado radares y sistemas de control avanzados, nuevos bombarderos y cazas indetectables por radar.

En su último informe sobre el poderío militar chino, publicado este enero, la Agencia estadounidense de Inteligencia de la Defensa (DIA) recuerda que ese ejército carece de experiencia en un conflicto real, pues no ha combatido en 40 años. Pero, subrayaba, China está “a punto de desplegar algunos de los sistemas de armamento más modernos del mundo. En algunas áreas, ya lidera al mundo”.

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