Dimite la líder de los socialdemócratas alemanes tras la caída del SPD en las elecciones europeas

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La decisión de Andrea Nahles pone en riesgo la gran coalición entre su formación y la CDU en el Ejecutivo

El descalabro de los partidos de la gran coalición alemana en las elecciones europeas y el Estado de Bremen se cobra su primera víctima política en el país. Andrea Nahles ha dimitido como presidenta de los socialdemócratas (SPD) y abre una crisis en un partido en caída libre, según los últimos resultados electorales. Una encuesta de este fin de semana de la empresa demoscópica Forsa atribuía al SPD un 12% de intención de voto.

“Las discusiones en el grupo parlamentario y las informaciones que llegan desde dentro del partido me demuestran que no tengo el apoyo suficiente para llevar a cabo mi trabajo”, ha escrito Nahles en una carta dirigida al partido y publicada este domingo.

La crisis abierta en el SPD pone en peligro la estabilidad del Gobierno de la canciller Angela Merkel, en el que los socialdemócratas son los socios de coalición del centro-derecha, también golpeado en las europeas e inmerso en su propia crisis de identidad. Nahles ha sido dentro del SPD la gran defensora de permanecer en la coalición de Merkel, frente a un sector muy numeroso del partido que sostiene que solo en la oposición podrán recuperarse.

Nahles tenía previsto someter su jefatura del grupo parlamentario del SPD este martes a votación. El cuestionamiento de su liderazgo ha ido cobrando entidad en los pasillos del Bundestag tras la debacle electoral de las europeas, cuando obtuvieron un 15,8% de los votos, casi 12 puntos menos que en la cita anterior. La derrota el mismo domingo en las elecciones de Bremen, el Estado en el que lideraban desde hacía 73 años, ha supuesto un golpe psicológico demoledor, que ha desatado la guerra de cuchillos por el liderazgo en la casa de Willy Brandt, donde sin embargo son conscientes de que lo último que necesita el partido son luchas intestinas por los cargos ante el electorado.

Nahles renuncia ahora tanto a la presidencia del partido como a la jefatura del grupo parlamentario, sin que haya un candidato claro de momento para sucederla. Olaf Scholz, actual ministro de Finanzas, quien no oculta su deseo de presentarse como candidato a canciller es uno de los nombres que aparece a menudo en la prensa alemana. El exlíder socialdemócrata, Martín Schulz, de quien en los últimos días se especuló que podría volver, desmentía en un dominical este fin de semana, antes de trascender la dimisión de Nahles, que fuera a enfrentarse de momento a la presidenta. En su carta, Nahles indica que el lunes explicará a la ejecutiva del partido su dimisión como presidenta del partido y el martes, lo hará en el grupo parlamentario en el Bundestag. Nahles ha expresado su deseo de que haya una “transición ordenada”.

Que el SPD acabe por romper la gran coalición de gobierno y cuándo dependerá en parte de quién asuma la dirección del partido. En principio, es a finales de año cuando según el contrato de gran coalición deben evaluar sus logros y su permanencia. Antes, después del verano, en el calendario figuran tres elecciones regionales clave en el este, bastión de la ultraderecha, que prometen sacudir el tablero político alemán.

Desgarro interno

El descalabro socialdemócrata lleva meses e incluso años gestándose. En las elecciones generales de 2017, el SPD obtuvo un 20,5% de los votos, lo que entonces marcó un mínimo histórico. Anunciaron entonces que pasarían a la oposición para reconstruirse, pero el fracaso de las negociaciones tripartitas entre conservadores, liberales y Verdes devolvió la pelota al tejado del SPD. Eran casi la única opción aritméticamente viable para lograr formar Gobierno y tras un desgarro interno optaron por reeditar la gran coalición, la tercera desde 2005.

Desde entonces, no han levantado cabeza. Los esfuerzos de renovación programática, incluido un giro a la izquierda y un guiño a sus bases tradicionales, no han logrado la esperada remontada. En las europeas del pasado mayo, los socialdemócratas fueron desplazados del segundo puesto por primera vez por Los Verdes, el partido ecologista alemán, que experimenta un ascenso vertiginoso. La encuesta de este fin de semana lo sitúa incluso como primer partido en intención de voto.

En el SPD insisten en que no han sido capaces de capitalizar sus logros, que en la gran coalición tienden a adjudicarse al socio mayoritario. En el caso del Ejecutivo de la canciller Merkel, con fama de ser capaz de fagocitar triunfos propios y ajenos, es evidente que los réditos políticos de los socialdemócratas corren a menudo el riesgo de volverse invisibles a ojos de los electores. Fue muy revelador lo sucedido esta misma semana en Harvard, donde Merkel pronunció un alabado discurso de graduación. La presentaron como la artífice del salario mínimo en Alemania, un logro del SPD y en particular de Nahles como ministra de Trabajo. Le atribuyeron también a Merkel la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo; una medida a la que la canciller inicialmente se opuso.

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