El adelanto electoral en Israel amenaza con postergar el plan de paz de Trump

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El enviado del presidente de EE UU es recibido con frialdad en Amán y con vagas promesas en Jerusalén

“Dicen que es el acuerdo del siglo, pero el del siglo que viene”. El veterano negociador palestino Saeb Erekat dio así por postergado el plan de paz de Donald Trump poco después de que el Parlamento israelí decidiera repetir los comicios legislativos. El enviado de la Casa Blanca, el yerno y asesor principal del presidente de EE UU, Jared Kushner, fue recibido el miércoles con frialdad por el rey Abdalá de Jordania. Ya en Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu, tan solo le ofreció este jueves vagas promesas para “seguir trabajando juntos” mientras se lanza a una nueva campaña.

Kushner no ha podido viajar en peor momento a Oriente Próximo. Apremiado por la convocatoria de una conferencia internacional en Baréin, entre el 25 y el 26 de junio, para inyectar fondos multimillonarios en las maltrechas economías de Gaza y Cisjordania, se ha topado con el boicot palestino a la cita y el desinterés de países árabes. El principal artífice de la estrategia de Trump para alcanzar un “acuerdo definitivo” en el conflicto palestino-israelí confiaba en poder desvelar en Manama los aspectos económicos del plan de paz, mientras que la presentación del contenido político quedaba para una fecha indeterminada.

La escala de Kushner en Amán se saldó en la noche del miércoles con un lacónico comunicado de la casa real hachemí. Abdalá reiteró la necesidad de alcanzar “un acuerdo de paz amplio y duradero basado en la solución de los dos Estados, con una Palestina independiente en las fronteras anteriores a 1967” y capital en Jerusalén Este. El monarca y guardián de los santos lugares de la Ciudad Santa, que aún no ha confirmado la participación jordana en el foro de Baréin, no se ha apartado del consenso generalizado en la comunidad internacional.

En Jerusalén, Netanyahu recibió a Kushner con ironía para intentar quitar hierro al drama político que vive Israel, con un Gabinete en funciones desde hace casi seis meses. “Tuvimos un pequeño suceso la noche anterior”, aludió a su fracaso en la formación de Gobierno, “pero esto no va a detenernos y vamos a seguir trabajando juntos”.

El asesor presidencial viaja acompañado por el enviado de la Casa Blanca para Oriente Próximo, el también abogado inmobiliario Jason Greenblatt, hombre de la máxima confianza de Trump. Ninguno de los dos tiene previsto reunirse ahora con los responsables palestinos, que han roto las relaciones con Washington a consecuencia del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la Embajada de EE UU desde Tel Aviv a la Ciudad Santa.

Fuentes de la delegación estadounidense citadas por la televisión israelí han asegurado que el foro de Manama sigue programado a pesar de los acontecimientos políticos en Israel. El presidente Trump declaró en Washington que la parecía “muy mal” que el primer ministro de Israel no hubiese podido formar Gobierno, ya que Netanyahu es “un gran tipo”. La decisión de la Casa Blanca de reconocer la soberanía israelí sobre el Golán, territorio sirio ocupado desde 1967, impulsó la campaña del líder del Likud en los comicios del pasado 9 de abril.

Dos semanas después de ser anunciado, el cónclave “Paz hacia la prosperidad” apenas cuenta con inscripciones de relieve. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos —que deberán correr con las partidas más abultadas del programa de inversiones— han confirmado su presencia en Manama. Qatar, otro destacado donante, ha comunicado a Washington que también acudirá. Turquía rechaza de plano la propuesta, mientras que Egipto aún no se han pronunciado sobre la invitación de Baréin.

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