El Brexit castiga a May y a Corbyn en las elecciones municipales

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Los liberales demócratas son los grandes beneficiados de estos comicios

La derrota no ha sido menos amarga por el hecho de que estuviera prevista. El Partido Conservador ha sido el gran perdedor de las elecciones municipales celebradas este jueves en el Reino Unido. El torpe manejo del Brexit ha pasado factura a los candidatos que aspiraban a revalidar o alcanzar puestos de concejal, a pesar del carácter estrictamente local de la contienda. Y el beneficiado de esa derrota no ha sido el principal partido de la oposición, el laborismo, que también ha sufrido un retroceso —aunque en menor medida— achacable a la ambigüedad con que su líder, Jeremy Corbyn, ha afrontado la crisis política más grave que este país ha vivido en décadas.

Con poco más del 40% escrutado a primeras horas de la mañana de este viernes, los conservadores llevan perdidos más de 400 concejales. «Siempre dije que iba a ser una noche dura, y lo ha sido», ha dicho el presidente del partido, Brandon Lewis, a Sky News. «Toda la frustración provocada en nuestros candidatos, en nuestros activistas y, por supuesto, en nuestros electores, por lo sucedido estos meses en el Parlamento, ha producido su efecto, y tenemos que ponerle remedio».

Más frustrante, por inesperado, ha sido el resultado del Partido Laborista. Lleva perdidos más de 80 concejales en lo que va de recuento y ha sido incapaz de retener el control del poder en áreas históricamente de izquierdas como Swindon o Stoke-on-Trent. Los primeros resultados son un reflejo de la confusión que el partido de la oposición ha instalado en muchos de sus votantes. En zonas en las que predomina el voto a favor del Brexit, los laboristas han sacado ventaja a los conservadores. Sin embargo, allí donde impera el voto a favor de la permanencia en la UE, los laboristas han retrocedido en beneficio del Partido Liberal-Demócrata y del Partido Verde.

Ambos llevan camino de ser los grandes vencedores de estos comicios. De momento, se sitúan en una ganancia neta de 300 concejales y han conquistado bastiones muy relevantes como la ciudad de Bath, North East Somerset o los Cotswolds. «Los votantes han emitido una clara señal de que ya no tienen confianza en los conservadores, pero rechazan además premiar al Partido Laborista, mientras este partido siga prevaricando en el gran asunto de nuestro tiempo, el Brexit», ha dicho Vince Cable, el líder de los liberales demócratas. La victoria, aunque reducida en su importancia al ámbito local, da un respiro a una formación que apenas ha levantado cabeza desde que los electores castigaron su coalición con los conservadores en el primer Gobierno de David Cameron.

Los euroescépticos del Partido Conservador han señalado de inmediato a quien consideran la gran culpable de este fracaso: la primera ministra, Theresa May. «Los votantes se han dado cuenta de que ha perdido el rumbo, de que ya no controla los acontecimientos. Entre los activistas conservadores y entre los candidatos del partido hay una convicción casi general de que ha llegado la hora de que May se vaya», ha dicho Bernard Jerkin, uno de los rebeldes históricos contrarios a la idea europea que lleva batallando contra ella desde los tiempos en que John Major era primer ministro.

El resultado de las elecciones municipales ha servido para medir el grado de irritación del electorado británico con la crisis del Brexit, pero no sirve como anticipo real de las consecuencias que puede tener ese hastío, porque los dos principales partidos surgidos del desencanto con las formaciones tradicionales, el Brexit Party del ultranacionalista Nigel Farage, y Change UK, el nuevo grupo de partidarios de la permanencia en la UE —exlaboristas en su mayoría— no han participado en estos comicios. Los sondeos más recientes sitúan en primera posición al partido de Farage en las preferencias de los electores.

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