Escena de la muerte de un joven discapacitado de un tiro por la espalda en Cisjordania / 2

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Nuevos vídeos muestran que el palestino abatido por las tropas no participaba en disturbios violentos

Nuevos vídeos difundidos este martes muestran que el joven palestino discapacitado abatido de un tiro por la espalda hace una semana en Cisjordania no participaba en disturbios violentos, en contra de lo afirmado por el Ejército israelí. Mohamed Habali, de 22 años, residente con limitaciones psíquicas de un campo de refugiados de Tulkarem, recibió un disparo en la parte posterior de la cabeza a las 2.25 del pasado día 4, durante una operación militar en esa ciudad cisjordana colindante con Israel.

Las imágenes aireadas durante el fin de semana por un canal de televisión local mostraban el momento en el que se desploma. Las grabaciones que ha hecho públicas ahora la ONG pacifista israelí B’Tselem describen también los movimientos de las patrullas de los soldados que participan en una operación de registro de viviendas.

Habali murió poco después de ser ingresado en el hospital Thabet Thabet de Tulkarem a consecuencia de una herida de bala en la cabeza. Los vídeos obtenidos por B’Tselem proceden de cuatro cámaras de seguridad con ángulos distintos. En ningún momento se observa la existencia de altercados entre las tropas, que se despliegan en la oscuridad de la noche, y el grupo de palestinos agrupados en torno a un restaurante abierto de madrugada, en las proximidades del lugar donde cayó malherido el joven discapacitado.

Los portavoces del Ejército de Israel transmitieron a la prensa que en el incidente de Tulkarem las fuerzas desplegadas se habían enfrentado a “altercados violentos en los que decenas de palestinos les lanzaron piedras”. “Las tropas respondieron primero con medios antidisturbios y después con munición real”, precisaron, antes de informar de que un palestino murió y otro resultó herido. «Una vez que concluya la investigación de la Policía Militar, sus resultados serán examinados por el departamento (jurídico) de Auditoría General Militar». Los comandantes de las unidades involucradas también están revisando el incidente.

La generalización de Internet para móviles y la proliferación de cámaras de seguridad en los territorios palestinos están alterando la narrativa de acusaciones cruzadas hasta ahora vigente en el conflicto israelo-palestino y ofrecen una visión inédita de la ocupación y sus consecuencias.

Al comienzo de la operación de la madrugada del martes pasado en Tulkarem, decenas de militares israelíes habían registrado varias casas pasada ya la medianoche en varios puntos de la ciudad. Como suele suceder en estos casos, jóvenes palestinos les arrojaron piedras y los soldados respondieron con disparos de munición no letal (balas recubiertas de goma) y el lanzamiento de granadas de gases lacrimógenos.

Las escenas reflejadas en la grabación difundida por B’Tselem se produjeron en un barrio occidental de Tulkarem, en torno a la calle Al Nuzha. En ellas se observa cómo un pelotón integrado por unos 30 soldados se despliega en patrullas por esa misma vía. A unos 150 metros, grupos de palestinos se encuentran a las puertas del restaurante Al Sabah. La cinta muestra a Habali paseando arriba y abajo cuando las fuerzas israelíes se aproximan, mientras los vecinos que están en la calle se dirigen hacia el interior del local de comidas o se retiran del lugar. El joven discapacitado es el último en alejarse con un paso relajado. Segundos después se desploma. En otra toma, se puede apreciar que un oficial y dos soldados se acercan hacia el restaurante y luego se reúnen con el resto de las tropas después de que Habali recibiera el impacto de una bala en la cabeza.

B’Tselem, que el lunes fue galardonada en París con el Premio a los Derechos Humanos de la República Francesa en medio de críticas en Israel, considera que “el disparo fue ilegal y no estaba justificado” al no haberse producido una grave alteración del orden público ni estar en peligro la vida de los soldados. “No hubo ninguna advertencia previa”, asegura la ONG israelí tras recoger el testimonio de personas que presenciaron los hechos. Sus responsables temen que la investigación abierta por la Policía Militar para aclarar lo sucedido concluya sin resultados. “El incidente quedará encubierto y las críticas serán silenciadas, como en tantos otros casos de uso injustificado de la fuerza letal”, concluyen, “sin que nadie rinda cuentas por estas acciones”.

Tulkarem se halla en la llamada Área A de Cisjordania, sobre la que según los Acuerdos de Oslo de 1993 la Autoridad Palestina mantiene competencias exclusivas de seguridad. Las tropas israelíes irrumpen con frecuencia en sus calles y en las de otras ciudades de Cisjordania, ocupada militarmente desde 1967, para efectuar registros y redadas alegando una cláusula de los acuerdos que autoriza la persecución de terroristas.

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