Españoles que cumplen el sueño de Primera jugando en una liga modesta de Europa

Categories DeportesPosted on

Sergi, canterano del Atlético de Madrid, ahora en el Ararat de Armenia – Fútbol

Sergi, Álvaro Muñiz y José Ángel Jurado relatan a ABC sus peripecias en países como Armenia, Finlandia y Moldavia

Un testarazo imparable convirtió a Álvaro Muñiz en el hombre más buscado en la zona mixta de San Mamés. Aquel cabezazo en el último minuto eliminó al Athletic de la Copa del Rey en 2017 y clasificó al Formentera, un gol que encumbró al estrellato temporal a un futbolista que un año antes, en el Lealtad de Villaviciosa, compaginaba los entrenamientos trabajando en una farmacia. El protagonismo mediático y las luces que se encendieron en Bilbao no tardaron en apagarse. La UD Ibiza, en Tercera división, fue su siguiente destino antes de firmar por el Inter de Madrid, club de Segunda B del que se desvinculó el pasado mes de enero para emprender su primera aventura en el extranjero. Como Muñiz, cada vez son más los jugadores modestos que cumplen su sueño de militar en un equipo europeo de la máxima categoría, aunque sea en un campeonato tan exótico como el finlandés. El futbolista español está de moda y su presencia se extiende de manera imparable por la mayoría de las ligas del continente, algunas tan desconocidas como la moldava o la armenia.

«Ese gol en San Mamés fue maravilloso, pero no tuve la suerte de dar el salto a Segunda división. Mi larga travesía por Segunda B me cansó y Finlandia me ofrecía la posibilidad de cumplir mi sueño de jugar en Primera división. No me lo pensé, no podía dejar pasar la oportunidad de conocer otra cultura a través del fútbol. Yo nunca me he movido por el dinero porque sé que cuando cuelgue las botas voy a tener que trabajar para vivir, así que, el día que lo deje, quiero tener recuerdos de gala para poder contárselos a mis futuros hijos. Eso es lo que me ha traído aquí», explica Álvaro Muñiz a ABC después de un entrenamiento con su nuevo club.

La oferta económica, evidentemente, influye a la hora de dejar España, pero para un futbolista modesto como él no es el único gancho. En el caso de este centrocampista, el viaje ha comenzado cumplidos ya los 30 y tiene al Inter Turku como destino. La adaptación, y no solo por el frío helador, no resulta sencilla y el idioma es la primera barrera a superar. «Voy a clases de inglés para aprender lo más rápido posible, espero tenerlo controlado en abril, que es cuando empieza aquí la liga».

Álvaro Muñiz, en Finlandia –

Muñiz es uno de los ocho españoles que juegan en Finlandia, aunque es el único en su equipo. Él ha tenido la suerte de coincidir con el gallego José Riveiro como entrenador, lo que acelera la adaptación. Otros emigrantes, como Sergi González, han viajado sin esa red, pero con la misma ilusión de triunfar. El defensa formado en la fábrica del Atlético de Madrid también tocó el cielo temporalmente porque Simeone le dio la pasada temporada dos partidos de Copa y le hizo debutar en la Liga Europa. Vivencias imborrables para un canterano que ahora defiende al Ararat armenio, país en el que es el único emigrante español. «Al principio es complicado. Con los compañeros, en el campo, te entiendes rápido, el problema viene cuando sufres una molestia y tienes que explicárselo a los doctores o a los fisios», afirma a este periódico.

Sergi maneja perfectamente el inglés, pero en Armenia eso no es garantía de éxito «porque no todo el mundo lo habla». Su primera experiencia en el extranjero está resultando positiva, aunque hay diferencias a lo que conoció con el Atlético de Madrid. «En Armenia el fútbol está en pleno crecimiento y aún les falta, pero están trabajando en ello. La gente no es tan fanática como en otros países de Europa y no todos los estadios se llenan, pero poco a poco lo irán consiguiendo. El nivel de la liga es parecido a lo que puede ser la Segunda B española, quizá un par de equipos sí podrían competir en nuestra Segunda división», valora el lateral.

Distintas culturas

La presencia de españoles en las ligas europeas resultó prácticamente testimonial hasta la eclosión comenzada a finales del pasado siglo. Desde entonces, los traspasos a clubes de la Premier League inglesa, a la Serie A italiana o a la Bundesliga alemana se suceden cada temporada, pero en los últimos años también resulta habitual que equipos de ligas de segundo nivel apuesten por reclutar a jugadores nacionales. «El futbolista y el entrenador español están muy valorados fuera de nuestro país, por eso cada vez nos marchamos más a otros campeonatos, aunque sean exóticos. No solo por el dinero, muchos jugadores se van por conocer otros países y culturas», afirma Sergi.

El sevillano José Ángel Jurado jugó en el fútbol noruego y ahora es el único español en la liga de Moldavia. Desde enero forma parte de la plantilla del Sheriff, uno de los grandes del país. Canterano del Betis, pasó por el filial el Villarreal, el Mirandés y el Almería en Segunda división, el club que le dejó sin ficha en un mercado invernal. Jamás había pensado en jugar en el extranjero, pero aquella decepción le abrió los ojos. «Yo salí por necesidad, porque un entrenador quiso fastidiarme mi futuro, pero gracias a ello estoy disfrutando ahora de lo que estoy viviendo, no lo cambiaría por nada. De alguna manera, tengo que darle hasta las gracias», asegura el andaluz a ABC desde la concentración de su equipo. Como para Álvaro Muñiz, la posibilidad de poder jugar una competición continental fue el caramelo más dulce, mucho más que el dinero. «Estoy en un equipo que juega la fase de clasificación para las competiciones europeas, ese es el mejor escaparate. Ojalá pueda cumplir mi sueño de niño, jugar en Europa».

Jurado, firmando su contrato

José Ángel Jurado es feliz, pero el cambio fue duro. Lo pasó mal en sus primeros meses en Noruega porque el idioma para él sí fue un lastre. Un portero brasileño fue su mejor apoyo. «Cuando llegué solo hablaba español y él me ayudo mucho hasta que aprendí inglés». Ahora trata de adaptarse a la vida en Moldavia. «Cada país tiene su cultura, sus horarios, sus costumbres. No queda más remedio que ir adaptándose a todo». En su equipo no hay más españoles y su vida social es limitada, aunque se junta con los brasileños de la plantilla. Cuando acaba los entrenamientos aprovecha para descansar, hablar con la familia, ver series y películas. En la distancia, los seres queridos se echan de menos. «Dentro de unos días vendrá mi pareja, es un apoyo diario muy importante para mí, igual que el de mi familia».

Álvaro Muñiz, Sergi González y José Ángel Jurado, tres futbolistas modestos que coinciden en destacar la extraordinaria calidad de las instalaciones que se han encontrado en sus nuevos equipos. «Son como las de cualquier club profesional de España, tenemos varios campos de césped natural, comedor, piscina, gimnasio, la verdad es que hay de todo», detalla Sergi. Comodidades, buena ficha y fútbol de élite que no borran el gran deseo de Álvaro Muñiz: «Me quiero retirar en España, a poder ser en Asturias». Mientras tanto, él y sus compatriotas siguen disfrutando de su pasión a miles de kilómetros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *