Estrasburgo: una ciudad en vilo ante la amenaza del terrorista huido

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Pese a la fuerte presencia de agentes, la ciudad busca recuperar la normalidad

Al final, la justicia francesa confirmó el miércoles lo que muchos temían desde que se supo que se había producido un tiroteo indiscriminado en el centro de Estrasburgo la noche anterior: “El terrorismo golpeó de nuevo nuestro territorio”, dijo el fiscal antiterrorista Rémy Heitz. Pese al intenso dispositivo de búsqueda, el atacante, identificado como Chérif Chekatt, un delincuente común pero radicalizado de 29 años, permanecía prófugo y se temía que haya podido esconderse en Alemania, donde también se han desplegado numerosas fuerzas policiales. 

Mientras, Estrasburgo, una ciudad que hasta ahora había logrado esquivar los atentados, veía resignada cómo se suma, con al menos dos muertos —un tercer agredido está en muerte cerebral— y una docena de heridos de diversa gravedad, a la lista de ciudades francesas y europeas golpeadas por un flagelo siempre latente.

“Desde el Bataclan (la sala de conciertos parisina atacada por un comando terrorista el 13 de noviembre de 2015), estamos más habituados”, explicaba Laurent Jean la respuesta tranquila de los habitantes. Este responsable de una tienda de souvenirs a un costado de la catedral —y por tanto en plena zona del tiroteo— abrió como todos los días el negocio, aunque acabó cerrando por recomendación de las autoridades, que también decretaron el cierre del histórico mercadillo de Navidad, el más antiguo de Francia, y la cancelación de todos los eventos culturales de la jornada.

Los esfuerzos por encontrar a Chekatt se redoblaron a lo largo de la jornada. Más de 700 agentes buscaban al agresor, que logró huir en taxi del casco antiguo de la ciudad a pesar de haber resultado herido en un tiroteo con fuerzas del orden, según la fiscalía. “No se puede descartar” que Chekatt haya logrado pasar a Alemania, dijo el secretario de Estado del Interior, Laurent Nuñez, quien indicó que se ha reforzado también la vigilancia en la cercana frontera. Los padres y dos hermanos del agresor fueron detenidos y estaban siendo interrogados.

Los homenajes de un país golpeado una y otra vez por el terrorismo yihadista desde 2015 tampoco cesaron a lo largo de la jornada.

Tanto el Gobierno como la Asamblea Nacional guardaron en París un minuto de silencio en honor de las víctimas. En Estrasburgo, las campanas de la catedral tañeron diez minutos al mediodía “para unirnos al sufrimiento de las víctimas y de todos sus habitantes”, según el obispado. También se guardó un minuto de silencio en el Parlamento Europeo, que esta semana sesiona en Estrasburgo. A muchos de sus miembros, el ataque les sorprendió la noche del martes bien en la propia sede parlamentaria, que continuó su sesión pero cerró sus puertas hasta la madrugada, o en las calles de la ciudad. Eurodiputados como el expresidente del Partido Popular vasco Carlos Iturgaiz tuvieron que refugiarse a veces durante horas en restaurantes o comercios del centro de la ciudad.

 A pesar de todo, Estrasburgo empezó a buscar pronto cómo recuperar la normalidad.

“La vida continúa y tenemos que demostrar que no tenemos miedo”, explicaba Gabrielle, una jubilada que, aunque no pegó ojo porque vive en la zona donde se produjo el ataque, decidió salir a la calle desde primera hora de la mañana. Pese a los dispositivos de seguridad y la incertidumbre con un agresor todavía huido, no fue la única. Conforme pasaba la jornada, más ciudadanos se aventuraban de nuevo a un Estrasburgo a pesar de todo bastante desangelado. Muchos aprovecharon para depositar una flor o encender una vela en algunos de los lugares donde cayeron las víctimas de Chekatt, convertidos ahora en puntos de homenaje.

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