Eurovisión rectifica y le quita a España los seis puntos que le otorgó Bielorrusia

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La organización admite un error en el recuento de los votos cuatro días después del festival

El recuento de los votos de Eurovisión no pasó el VAR. Y, como si de un sistema de videoarbitraje se tratase, España ha perdido los seis puntos que le otorgó Bielorrusia. Tras la polémica causada por los votos que llegaron desde Minsk, la organización del festival ha revisado los resultados cuatro días después, ha accedido a aclarar cómo fueron distribuidos los votos bielorrusos tras haber descalificado a su jurado y ha reconocido que, a causa de “un error humano”, esos votos se repartieron de forma incorrecta. Ese fallo, que ha sembrado una vez más la controversia en el festival celebrado en Tel Aviv, ha variado un poco la clasificación final. España, pese a quedarse sin esos seis puntos permanece en el puesto 22 de 26. Rusia, donde muchos acusaron a la organización de manipulación, recibe solo un punto y también permanece en su tercer puesto.

Bielorrusia, un país de 9,5 millones de habitantes que participa en Eurovisión desde 2004, ha sido el centro de uno de los episodios más embarazosos en la historia del festival. Tras expulsar a los cinco miembros de su jurado por revelar a quién habían votado durante las semifinales —algo contrario a las reglas del certamen—, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora de la cita, determinó un sistema para repartir esos votos. Tras varios días de polémicas durante los que la UER ha ido dando largas para aclarar cómo lo hizo, finalmente, ha publicado una nota en la que reconoce haber cometido un error al aplicar el sistema de cálculo empleado, pide disculpas por el fallo y asegura que pondrá en marcha mecanismos para que esto no vuelva a ocurrir.

El ganador, el holandés Duncan Laurence, y los primeros cuatro clasificados permanecen en sus puestos. Pero la revisión sí ha variado el marcador final para el representante de Suecia, John Lundvik, que ha subido de la sexta a la quinta posición, y para Macedonia del Norte, cuya cantante Tamara Todevska pasa de la octava a la séptima. A los votos del jurado profesional de los países participantes se suman los del televoto.

También en otras ediciones se ha producido algún error en la votación. Pero casi siempre se cometieron en el momento en el que el jurado leía los votos (como en 1963), se corregían de inmediato y el marcador terminaba reflejando la contabilidad correcta. Pero esta es la primera vez que se produce un fallo a tal escala, que además solo se rectifica varios días después, según Rasmus Petersen, de Eurovisonworld.com, uno de los principales portales especializados en el festival. “Es verdaderamente embarazoso para el festival de Eurovisión”, apunta. “Pese a que el jurado del festival había sido descalificado horas antes, su portavoz salió en pantalla a leer unos resultados que nadie sabe verdaderamente como fueron ‘construidos’. La UER decidió no aclararlo pese a que aboga por la transparencia, aunque obviamente no en sus propios asuntos”, critica.

Las primeras alarmas por el voto de Bielorrusia llegaron cuando Rusia, su tradicional aliada y donde sus cantantes suelen tener mucho tirón, no recibió los 12 puntos con que suele calificar a sus intérpretes. Serguéi Lazarev, el representante ruso, es muy famoso en el país vecino. Así que se empezó a hablar de amaño. Y aunque la UER había comentado en algunos foros que el jurado bielorruso había sido descalificado, solo los más expertos en el certamen conocían este hecho durante las votaciones, en las que no se anunció que sus votos se estaban distribuyendo de otra manera.

Cuando trascendió lo ocurrido, el ruso Víktor Drobish, compositor y uno de los productores rusos más conocidos, amenazó con demandar a la organización del festival. Este año, Drobrish trabajaba con Xena, la representante bielorrusa. Para Lazarev había sido un verdadero jarro de agua fría encontrarse con que nadie en el jurado profesional de Bielorrusia le había votado. Aunque, como ahora se ha visto con el resultado corregido, su posición no habría variado tras el reparto del televoto.

Ahora, Lazarev —que participaba por segunda vez en Eurovisión y que en ambas ocasiones ha quedado tercero— ha criticado a la organización del festival y ha sembrado dudas sobre futuras ediciones. “Todas estas manipulaciones de los votos de los jurados ya tienen hartos a todos, los espectadores están cansados de ellas. Y los artistas son los que más sufren”, ha lamentado. En Rusia el 22% de los espectadores vieron Eurovisión el sábado; hace años su cuota de pantalla rozaba el 40%. Muchos de ellos creen que en este certamen la política perjudica a una Rusia con importantes tensiones con occidente. El 37% cree que la votación de la última edición “no fue imparcial” con Rusia, según el Centro Ruso para el Estudio de la Opinión Pública (un organismo estatal).

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