Federer se luce ante Wawrinka y acepta la cita con Nadal en semifinales

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Roger Federer – Roland Garros

El suizo vence en un estupenda batalla a su compatriota y alargará en París su rivalidad con el español

Roger Federer, con 37 años y 305 días, reescribe la historia en París, clasificado para las semifinales de Roland Garros después de una brillar como nunca en la tierra durante estos días y de completar un partidazo magnífico. Tiene mérito, no se sabe realmente cuánto, el plantarse en este escenario después de ausentarse en las tres últimas ediciones y llegar a la penúltima ronda, haciéndolo además de maravilla en los cinco partidos que ha disputado. En cuartos, Stan Wawrinka subía considerablemente el nivel de exigencia e incluso plantó cara, pero el otro suizo también acabó siendo despedido por el campeón de 20 grandes, del que ya poco más se puede decir. Federer, en 3 horas y 35 minutos, venció por 7-6 (4), 4-6, 7-6 y 6-4 en una sobremesa marcada por la lluvia y esa interrupción.

Amigos casi por obligación, veneración extrema la de Wawrinka hacia Federer por mucho que le haya eclipsado completamente la carrera, el duelo helvético resultó ser estupendo, repleta la Suzanne Lenglen para ver el capítulo 26 de una rivalidad muy desigualada. Federer siempre ha sido más que Wawrinka, y casi más que todos, pero le incordiaba la estadísitica porque sus tres derrotas ante su compatriota llegaron el tierra, precisamente una de ellas en Roland Garros 2015.

Este Federer, sin embargo, es un tenista descomunal y muy fiable, segurísimo incluso en la arcilla que tanto se le ha resistido. En buena parte, por culpa de Rafael Nadal, con quien se podría medir en semifinales siempre y cuando el español supere a Kei Nishikori. Un clásico a la vista en París.

Federer cocinó el triunfo desde la paciencia, e incluso se le alargó más de la cuenta porque no supo aprovechar las muchísimas oportunidades que se ganó. En la primera manga, dispuso de cuatro bolas de break, pero fue incapaz de romper el saque de Wawrinka y se tuvo que decidir todo en el tie break. Ahí, ya sí, fue mucho más definitivo y dio un paso de gigante.

Aturdió ese golpe a Wawrinka, al que también hay que reconocerle su mérito porque siempre da la talla en los grandes. No hay que olvidar que tiene tres, nada mal, y en París se expresa a las mil maravillas, un placer observar ese revés a una mano. Contra Federer, fue valiente en líneas generales, y volvió a escapar de una situación muy peligrosa nada más iniciarse la segunda manga al salvar tres bolas más de rotura.

De hecho, demostró tener una eficiencia asombrosa al sacar máximo provecho a su primera bola de break, suficiente esa rotura como para reaccionar, llevarse ese segundo capítulo y prolongar una pelea eléctrica. En ese preciso instante, con la Lenglen revolucionada por la emoción del partido, Nadal empezaba su combate ante Nishikori, un martes de lujo en Roland Garros.

El tercer capítulo del derbi suizo fue sensacional, con alternativas, roturas, recuperaciones y puntazos. Se resolvió de nuevo en el tie break, y ahí se crece siempre Federer, que festejó como merecía al ponerse 2-1. Era una batalla estupenda, como casi todas las que protagoniza Wawrinka en batallas de largo aliente. Su mérito es incalculable.

Iban 3-3 en el cuarto cuando los nubarrones encogieron a los parisinos. Se intuía un chaparrón y, esta vez sí, acertaron los chicos del tiempo. Fue una cosa salvaje que duró poco, pero cayó una buena y encima apareció el viento con fuerza en este rincón de París.

Consciente de que no quería alargar más un partido que sabe le pasará factura, el de Basilea exprimió al resto a su rival en al reanudación y, por fin, después de diecisiete opciones no convertidas, encontró premio a su constancia: un break para ponerlo a un solo turno de saque de las semifinales. Aún jugó con el alambre Federer, pues cometió una doble falta, la única en tres horas y media de esfuerzo, para que Wawrinka dispusiera de una bola de rotura. Pero este Federer se agarró a ese juego de saque y red que sería un suicidio en otros tenistas para atrapar la semifinal en la segunda bola de partido.

A su edad, Federer se convierte en el segundo jugador más veterano de la Era Open en llegar a semifinales de Roland Garros, superado únicamente por Pancho Gonzales en 1968 (40 años y 31 días). No pasa el tiempo para él, no al menos a la misma velocidad que para el resto de los humanos, y hay que aprovechar cada minuto suyo en una pista. En París, sigue soñando.

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