Francia refuerza el arsenal represivo ante la deriva de los ‘chalecos amarillos’

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El primer ministro, Édouard Philippe, anuncia nuevas medidas contra los manifestantes violentos

Francia reforzará su arsenal jurídico y policial en respuesta a la deriva violenta del movimiento de los chalecos amarillos. El primer ministro, Édouard Philippe, anunció este lunes cambios legislativos que permitirán crear un fichero de personas peligrosas, sancionará a quienes asistan a manifestaciones no autorizadas y perseguirá judicialmente a quienes acudan a ellas encapuchados.

«No serán quienes cuestionan las instituciones los que tendrán la última palabra», prometió Philippe en una entrevista en el telediario de la cadena TF1.

El objetivo es perseguir a los llamados casseurs, o alborotadores, cuyos destrozos han causado un daño económico considerable en sectores como el comercio y han creado una sensación de descontrol. El primer ministro explicó que el próximo sábado —noveno consecutivo con movilizaciones— 80.000 policías se desplegarán en Francia, de los cuales 5.000 en París. El fin de semana pasado solo fueron unos 4.000 en Francia, de los cuales un millar se centraron en París, incapaces de controlar a los alborotadores.

El fichero de violentos se inspira en el registro de hooligans en el fútbol, que impide su entrada en los estadios. En este caso, impediría su asistencia a las manifestaciones. Las sanciones para los asistentes a manifestaciones no autorizadas reflejan el carácter atípico de los chalecos amarillos, que se han organizado espontáneamente y han improvisado las protestas.

La violencia ha sido minoritaria desde las primeras protestas en noviembre, pero decisiva para el movimiento que empezó como una protesta contra la subida de las tasas del carburante y ha derivado en una revuelta contra el presidente. Entre los violentos no hay solo chalecos amarillos, sino grupos de extrema izquierda y extrema derecha. Diez personas han muerto en accidentes relacionados con las protestas. Más de 1.000 personas han sido condenadas, según Philippe.

Sin los coches incendiados durante las manifestaciones, sin los escaparates rotos y sin el traumático asalto al Arco del Triunfo de París, el impacto de la revuelta habría sido distinto. El presidente, Emmanuel Macron, inflexible al principio ante las reclamaciones de los chalecos amarillos, empezó a hacer concesiones tras los disturbios del 1 de diciembre.

En las últimas semanas, las amenazas a diputados del partido de Macron, los simulacros de decapitación del presidente, los incidentes antisemitas, los ataques contra sedes gubernamentales, las agresiones a policías han ensombrecido la protesta.

Una de estas agresiones a las fuerzas del orden la perpetró el sábado el excampeón francés de boxeo Christophe Dettinger. Las cámaras lo grabaron golpeando a dos gendarmes en París. El lunes se entregó a las autoridades. El mismo día, las cámaras grabaron a Didier Andrieux, comandante de la policía de Toulon y recién galardonado con la medalla de la Legión de Honor, en el sur de Francia, golpeando a dos manifestantes. El prefecto del departamento de Var ha llevado el caso a la Inspección General de la Policía Nacional.

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