“Google dedica más recursos a la lengua que la RAE, el Cervantes y Fundéu juntos”

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El presidente de la Fundéu, Mario Tascón, explica que uno de los mayores desafíos para el servicio de urgencias del idioma es la adaptación instantánea de términos tecnológicos

La influencia de Internet sobre los hablantes es tan grande que Mario Tascón (Ponferrada, León, 1962) es consciente de que el capítulo del Libro de estilo de la lengua española (Espasa) dedicado a la comunicación digital –en el que él ha colaborado- pronto necesitará una actualización. El libro se gestó en el segundo Congreso de la Lengua, celebrado en Valladolid en 2001, y la RAE lo presentó ayer en el octavo, que se clausura este sábado en la ciudad argentina de Córdoba.

En 2001 Tascón era un periodista interesado en las nuevas tecnologías y hoy es el presidente de la Fundación para el español urgente (Fundéu BBVA), una institución que hace 17 años ni existía: nació en 2005 bajo el patrocinio de la Agencia EFE y del BBVA. A finales de este año, el banco bilbaíno se retirará de la corporación y esta tendrá, dice su presidente, que “refundarse”. Será una metamorfosis más en un ente que ha pasado de ser “un servicio para periodistas” a serlo para toda la comunidad hispana: “Fundéu tiene los mismos retos que la lengua pero en nuestro caso están más vivos aún porque los medios de comunicación son la primera línea del idioma, la vía de entrada y de difusión de la mayoría de la novedades y cambios”.

A veces la novedad no es más que la mutación semántica de una palabra de uso común: “Sensiblemente es un buen ejemplo porque te ayuda a segmentar la edad de los hablantes. Para alguien mayor significa ‘diferencia grande’; para un joven, ‘diferencia pequeña’. En pocos años ha pasado a significar lo contrario de lo que significaba”. Otras puede ser fruto de una limitación mecánica. “Muchos programas”, explica, “no reconocen automáticamente la cursiva y la comilla empieza a sobreabundar en los textos digitales. Es un aviso visual, pero también un interruptor de la lectura”.

Con todo, uno de los mayores desafíos para el servicio de urgencias del idioma es la adaptación instantánea de los términos que no para de crear la tecnología: “Un smart speaker es un altavoz inteligente, pero también un micrófono con altavoz, ¿cómo lo traducimos?”. Para Tascón, una de las remóras de esa adaptación es la resistencia de los hispanohablantes a los neologismos: “Nos cuesta, pero usamos sin problema los anglicismos crudos”.

El congreso de Córdoba ha dedicado horas a analizar otro de esos grandes retos: la influencia de la inteligencia artificial sobre la lengua: “Suele incidirse en el defectuoso español que hablan las máquinas, pero, como señalaban hoy en uno de los debates, los periodistas titulamos a diario nuestras crónicas pensando en el SEO [search engine optimization] para colocarnos mejor en los buscadores. Somos humanos escribiendo para humanos pero a través de la traducción que hace una máquina”. Mario Tascón cuenta que durante una visita al “gigantesco” departamento de lingüística computacional de Google se dio cuenta de que el famoso buscador “dedica más recursos a la lengua que la RAE, el Instituto cervantes y Fundéu juntos”. En la jornada inaugural del congreso, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, pidió un sillón en la RAE para la inteligencia artificial. Tascón va más allá: “Tal vez haga falta una Academia entera. Es, como en su día América, un territorio nuevo para el idioma”.

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