Íker Casillas, segunda juventud en el Oporto

Categories DeportesPosted on

Fútbol

El mito alcanzó de nuevo su mejor nivel en Portugal y optó a volver a jugar con la selección española

Es sencillo, la antítesis de los galácticos que escuchó a principios de siglo. «Yo soy galáctico de Móstoles», advirtió para acabar con un apelativo que no le gustaba. Tenía langostas en los bolsillos para pagar dos cervezas, como le recuerdan los antiguos compañeros del Real Madrid con bromas que hoy perduran cuando le visitan en su bonita casa de Oporto. Lleva cuatro años allí. Cuatro temporadas que Íker Casillas comenzó con la incógnita del cambio en el fútbol que nunca había vivido, tras pasar un cuarto de siglo en el Real Madrid. El traslado le salió bien, en todos los sentidos, al lado de Sara Carbonero. Se siente agradecido a los portugueses y al equipo blanquiazul, por el recibimiento y por el trato.

Cuatro temporadas en O Dragao: Tratado como un ídolo, mantuvo una regularidad que solo se cortó cuando Conceiçao decidió dar la titularidad al joven José Sá durante catorce partidos

El 12 de julio de 2015 firmó oficialmente como jugador del club de O Dragao, tras una larga negociación entre el Real Madrid y Pinto da Costa. Fue el colofón al abrupto adiós del guardameta al equipo donde se formó desde los nueve años, con una despedida en solitario en el Bernabéu, por decisión propia, que no gustó a nadie, y un segundo adiós veinticuatro horas más tarde, con el presidente del Real Madrid a su lado y la imagen de todos los trofeos ganados por el madrileño. Horas después, Pinto de Costa le presentaba en O Dragao como guardameta del conjunto luso. Casillas se sorprendió una semana después porque los incondicionales del cuadro blanquiazul ya le habían creado una canción que interpretaron a voz en grito en su honor, a ritmo del «porompompero» de Manolo Escobar. «Eso es el Porto», como le denominan sus seguidores.

Acabar su carrera en el Oporto: El 20 de marzo renovó hasta 2019 con opción de otro año; Pinto de Costa afirmó que «no sería el último contrato» e Íker expuso que deseaba «retirarse aquí»

La travesía de Íker en el país vecino ha sido muy positiva. Al principio tenía las dudas lógicas de un salto muy grande a otra cultura futbolística, con 34 años y todos los sueños cumplidos, campeón del mundo y de Europa con España y ganador de cuatro Champions y de diecinueve títulos en total con el Real Madrid. Las vicisitudes de cada día le hicieron integrarse muy bien en el Oporto.

74 partidos sin sufrir gol

La verdad, para Íker era muy simple congeniar con sus nuevos directivo, con el entrenador, con sus compañeros y con los portugueses, porque nunca ejerció de mito y no es estirado, todo lo contrario. Es humilde, amigable, cercano y se ganó inmediatamente a los paisanos del país vecino.

Sabía que tendría el foco encima y que cualquier fallo se magnificaría, como sucedió, pero su andadura en el Oporto ha sido la ideal para él. Ha vivido una segunda juventud.

Suma 156 partidos en este cuatrienio, en los que sufrió 116 goles. Mantuvo la portería a cero en 74 encuentros. Ganó una Liga y una Supercopa portuguesas. Solo soportó un momento complicado en la campaña pasada, cuando Sergio Conceiçao decidió dar la titularidad al joven José Sá después de una fase en la que Casillas no brilló. El novato cancerbero jugó a lo largo de cuatro meses, catorce partidos, hasta que su hundimiento frente al Li  verpool devolvió el puesto al español en febrero del año anterior. Desde entonces nadie ha dudado de él.

Están contentos con su rendimiento a los 37 años. El 20 de marzo renovó por un año más, hasta 2020, con opción a continuar otro. «No será el último contrato», advirtió Pinto de Costa, presidente del club. Este infarto pone en estudio estas bonitas previsiones. Ahora lo importante es recuperarse bien. El fútbol puede esperar para Íker.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *