Italia bordea una crisis de Gobierno

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El primer ministro, Giuseppe Conte, lanza un ultimátum a la Liga y el Movimiento 5 Estrellas exigiendo que cesen las hostilidades y se respeten los acuerdo o dimitirá

Italia escenifica hoy a las 18.15 lo que podría ser el primer acto de un funeral político. El primer ministro, Giuseppe Conte, ha convocado a los medios en el Palacio Chigi para decir “algunas cosas importantes”. Un anuncio que llega en medio del incendio entre los dos partidos que conforman el Gobierno (Liga y Movimiento 5 Estrellas) y que supondrá un punto de inflexión en la complicada relación que mantienen. El premier italiano, un abogado desconocido antes de ser elegido como guardés del acuerdo de Gobierno firmado por ambos partidos hace un año, lleva días dejando caer en su entorno que si no se tienden puentes entre las formaciones y se establece un diálogo con la Unión Europea, se bajará del barco. La rueda de prensa lo ha confirmado. Si no cesan las hostilidades entre ambas formaciones, ha dicho, pondrá su cargo a disposición del presidente de al República, Sergio Mattarella. La respuesta, ha pedido, debe llegar rápido.

Todo el mundo sabía que las elecciones europeas marcarían un cambio de ciclo en el Ejecutivo. Pero nadie pensaba que la sangre llegaría al río tan temprano. Tras semanas de enormes tensiones, insultos, descalificaciones públicas al propio primer ministro, casos de corrupción en la cúpula del Gobierno y amenazas de ruptura, la crisis y la sombra de un adelanto electoral empieza a asomar en Italia. La situación es insostenible. Incluso en un país tan acostumbrado a la inestabilidad como modus operandi político.Los mercados no lo ocultan -la prima de riesgo roza ya los 300 puntos- y la economía del país no mejora pese al desafío a la UE llevado a cabo en otoño para superar el déficit aconsejado. La guerra salpica ya también a instituciones como la presidencia de la República y al propio Vaticano, señalado por Salvini como una institución fallida para defender los verdaderos valores judeocristianos de Europa. ¿Hasta cuándo durará?

El líder de la Liga se negaba a romper hasta ahora con su socio. En Italia no conviene llevar colgado el sambenito de haber hecho caer un Gobierno. Quien lo hace, lo paga en las urnas, señala la historia. Además, no estaba seguro del poder real que amasaría en las urnas y de la capacidad que tendría en un futuro de formar un gobierno en solitario. Tras la demoledora victoria en las europeas, donde obtuvo alrededor del 34% de los votos -dobló su resultado de hace un año en las legislativas-, las dudas han quedado despejadas. La Liga podría, según todos los sondeos, recuperar un proyecto de centroderecha con Forza Italia y Hermanos de Italia y dejar en la cuneta a los grillinos. «Si desde fuera parece que en Italia manda Salvini, se trata de una ilusión óptica», señaló Conte en una entrevista con EL PAÍS hace solo un mes. Hoy esa ilusión parece bastante real.

Las relaciones con la UE siguen empeorando. La semana pasada Italia, consciente ya de que saldrá muy mal parada del reparto de cargos tras las elecciones, recibió una carta donde se le preguntaba por qué su deuda aumentó en 2018. Una cifra que pasó del 131,4% del PIB en 2017, al 132,2% en 2018. Y empeora. Porque se espera que este año incremente hasta el 133,7%, y que en 2020 alcance el 135,2%, según previsiones de la propia Comisión. Además, advirtió de que iniciará en junio medidas disciplinarias por la creciente deuda, dado que Salvini ha prometido un importante recorte de impuestos que puede disparar aún más el déficit. La respuesta, en medio del incendio provocado en los mercados, debía llegar el viernes. Pero ante, hubo tiempo de nuevo para el esperpento.

Ese día terminó filtrándose un borrador manuscrito de la respuesta del ministro de Economía, Giovanni Tria, donde aseguraba que se recortaría el estado del bienestar y bajaría impuestos indirectos. El titular de Economía montó en cólera, aseguró que esa no era la contestación final y volvió a desatar una guerra interna que terminó con una denuncia en la Fiscalía. La sombra de la filtración apunta al M5S, cuya viceministra de Economía, Laura Castelli, aseguró que conocía el contenido del documento pese a que el ministro desmintió que estuviera autorizada a hacerlo. Tria, más cercano a la Liga en los últimos tiempos, ya amagó con dimitir el pasado otoño cuando los dos vicepresidentes le obligaron a forzar las cuentas hasta llevarles a un límite de déficit inasumible por la Unión Europea. Esta vez, ha sido cuestionado por los grillinos, muy tocados en la última semana y en busca de enemigos permanentemente.

El M5S ha entendido ya que no puede esperar a que Salvini, apoyado ya por los empresarios del norte, tome la decisión fatal de liquidar el Ejecutivo. Mientras llega ese momento, sostienen en el partido, la sangría de votos está siendo descomunal. También en el sur de Italia, donde la Liga ha obtenido un excelente resultado en los últimos comicios.

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