Juicio por el arte religioso de Barbastro: “¿Qué son 111 obras para Cataluña, que tiene muchísimas?”

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Tres obispos declaran en la causa civil por la posesión de un centenar de bienes aragoneses que se conservan en el Museo de Lleida

Ni uno ni dos. Tres obispos han declarado esta mañana al comienzo del juicio que enfrenta al obispado de Barbastro-Monzón y el Gobierno de Aragón contra el obispado de Lleida y el Museo Diocesano y Comarcal de Lleida por la propiedad de 111 bienes de 43 parroquias; unas iglesias que reclaman su patrimonio desde hace 24 años, después de que en 1995 pasaran desde la diócesis de Lleida a la entonces recién creada diócesis de Barbastro-Monzón. El encuentro de los tres obispos se ha producido esta mañana durante la apertura de esta causa civil, consecuencia de la demanda puesta por el obispado de Barbastro a su colega de Lleida en febrero de 2018 y después de décadas de enfrentamientos en los tribunales eclesiásticos, que no han servido para solucionar este litigio patrimonial.

Antes de entrar a la sala donde se celebra la vista todo fueron gestos de amistad entre los tres prelados. Abrazos, palmaditas y apretones de manos entre el demandante Ángel Pérez, obispo de Barbastro, Alfonso Millán, obispo emérito de Barbastro, y el demandado, el obispo de Lleida, Salvador Giménez, que continuaron cuando Giménez dio paso a Pérez en el estrado y abandonó la sala. Entre medias quedó claro que ninguno variará un milímetro la posición que les han llevado a los juzgados por la posesión de las obras en litigio. Antes de entrar a la sala, Pérez aseguró que estaba «triste», pero que había hecho todo lo que tenía que hacer «para recuperar las piezas”. También que “a las parroquias aragonesas les asiste la justicia”.

Abrió el fuego Giménez, en el cargo en Lleida desde 2015, que reconoció, a preguntas de los abogados del Gobierno de Aragón y del obispado de Barbastro, que él y sus antecesores en el obispado habían manifestado su deseo de devolver las piezas a las parroquias aragonesas, pero que él cambió de opinión después de conocer las más de 300 cartas que se han conocido hace unos años. En ellas, se habla de compensación por parte del obispado a los párrocos, a cambio de las obras, llevada a cabo principalmente por Josep Messeguer (obispo de Lleida de 1889 a 1905), y por lo tanto de una posesión legal de las piezas y no de un mero depósito, como aseguran las autoridades de Barbastro y se mantiene en todas las sentencias y decretos eclesiásticos dictados hasta el momento.

Por su parte, Pérez, ha insistido en la buena sintonía con su homólogo leridano: “Somos hermanos”, ha dicho, pero también que no entendía su cambio de aptitud: “¿Es el mismo Salvador que antes?”, ha llegado a preguntarse. Sin perder el sentido del humor, en un momento dado también ha dicho: “Pero ¿qué son 111 obras para Cataluña, que tiene muchísimas?”.

Tras ellos, ha declarado también el obispo emérito Millán, esta vez como primer testigo de la parte aragonesa. Todos los obispos leridanos con los que coincidió durante su mandato, , ha contado, aseguraban que tenían voluntad de entregar las obras, “pero las administraciones del patronato del museo no les dejaban”.

Durante la mañana también han declarado Pedro Escartín, secretario-canciller de Barbastro, el único que ha vivido todo el pleito desde que nació en 1995. Escartín y Millán, a preguntas de los abogados de la parte leridana, han asegurado que nunca habían visitado el Museo de Lleida donde están las piezas que reclaman.

La mañana se ha cerrado con las declaraciones de Nuria Gilart, conservadora restauradora del museo, que ha respondido a las preguntas sobre el coste de mantenimiento y conservación de las obras durante todos estos años; unas piezas que, ha dicho, ingresaron con graves problemas de conservación. Pedro Ruiz, auditor de cuentas de la institución, y Alberto Velasco, conservador, han explicado cómo las piezas en litigio fueron algunas de las que cedieron las iglesias por las recomendaciones del Papa Leon XIII a finales del siglo XIX para constituir los primeros museos diocesanos españoles (el de Lleida es el segundo de España, después del de Vic) y cómo eran siempre piezas en “desuso del culto”.

Está previsto que el juicio se alargue durante dos jornadas, pero solo quedan por declarar esta tarde cuatro peritos, dos especialistas en arte de la parte aragonesas (Antonio Naval y Domingo Buesa) y dos por la parte catalana: Carme Berlabé, autora de una tesis doctoral donde recoge las cartas entre los sacerdotes y el obispado cuando se adquirieron; y Marc Sureda, conservador del Museo de Vic. Si es así, al final de la tarde seguramente quedará el juicio visto para sentencia.

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