La aventura de vivir (y traducir) los sueños de Murakami

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Un documental reivindica la labor de la traducción literaria a través de la mujer que traslada al danés el mundo metafórico del autor de ‘Tokio Blues’

Mette Holm no es una escritora famosa, pero los lectores daneses de Haruki Murakami se han convertido también en los suyos. Desde hace décadas trabaja prácticamente en la sombra, traduciendo las exitosas novelas del japonés. Además de encontrar un punto en común entre dos idiomas llenos de matices, ella se encarga de reproducir con precisión las oníricas metáforas del autor.

“El arte de la traducción es el matrimonio entre la lengua y la imaginación”, define el director Nitesh Anjaan (Dinamarca, 1988), responsable del documental Dreaming Murakami que reivindica la labor de la traducción literaria a través de la figura de Holm.

Tras proyectarse en festivales como el RIDM de Montreal, la película salta al streaming y puede verse de forma gratuita durante sus primeras 48 horas disponible en Internet con subtítulos en inglés, desde la tarde del sábado 19 de enero hasta la tarde del lunes 21 de enero. El propio Murakami lo ha anunciado desde su cuenta de Facebook.

La película hace visible lo que a muchos nos pasa desapercibido: el trabajo, o más bien la experiencia vital, que exige adaptar las palabras de otro, en especial cuando pertenece a otra cultura. La cámara de Anjaan sigue a la dedicada traductora durante todo un año, mientras viaja una vez más a Japón y prepara la traducción del que fue el primer libro del eterno nominado al Nobel de Literatura, Escucha la canción del viento (1979), editado en Europa en los últimos años.

Mette Holm, la mujer detrás de las ediciones danesas de las novelas de Murakami

“Dedicación es la palabra para describir a Mette. La suya fue una decisión vital que tomó siendo muy joven y que ha mantenido durante muchos años. Aunque se siente cómoda sumergiéndose en el universo de Murakami, es algo muy generoso por su parte hacer el trabajo que hace. Su esfuerzo hace brillar a otro sin que ella apenas reciba un reconocimiento”, cuenta a EL PAÍS el cineasta durante la presentación del documental en Montreal.

Por eso, la traductora y la traducción son los verdaderos protagonistas de este relato: “Murakami es una gran inspiración para cualquiera que se dedique a una profesión creativa, pero cuando conocí a Mette me fascinó su vida. Hay algo mágico en su trabajo que necesitaba explicar”.

En cierto modo, el director de Dreaming Murakami también actúa como un traductor. En su caso explica a los espectadores la labor de Mette, eclipsada por la fama del japonés. “No era muy consciente de ello mientras rodaba, pero en un momento dado me di cuenta de que estaba llevando su mundo interior y literario a otro lenguaje, que es el de la imagen, y que su trabajo y el de un director de cine no son tan distintos”.

El autor de Tokio Blues (1987) y Kafka en la orilla (2002) se mantiene como una presencia abstracta en la película, que adopta el tono propio de las novelas del japonés. En un momento del documental, la traductora participa en un encuentro público con el escritor, pero Nitesh Anjaan prefiere no mostrarlo en pantalla y mantener así la distancia entre ambos.

“Él no es muy amigo de aparecer ante una cámara y yo no quería que él atrajera toda la atención de la historia, que en realidad cuenta muchas otras cosas. He perdido muchas oportunidades de mostrar la película porque a los distribuidores de cine internacionales no les convencía que Murakami no aparezca en ella. A pesar de todo, creo que es lo mejor que le podía pasar a la película”, defiende el cineasta, que ahora intenta que el streaming ayude a recuperar parte del público perdido.

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