La historia de Luis Aragonés en el Atlético

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Luis Aragonés, durante su etapa en el banquillo del Atlético – Patrocinado por:Atlético

Jugó durante una década como rojiblanco y ocupó el banquillo del equipo en cuatro etapas diferentes

Así era el lado más desconocido de Luis Aragonés

Luis Aragonés ocupa un lugar privilegiado en la historia del Atlético de Madrid. Durante su trayectoria como rojiblanco, tanto vestido de corto como con chándal en la banda, consiguió hacer los suficientes méritos como para que la parroquia asistente al estadio le siga recordando con cánticos muchos partidos. Cinco años después de su muerte, su hijo confiesa lo que siente cuando esto sucede:

«Cuando la afición canta a mi padre… La carne de gallina, el pelo de punta. ¿Pero esto qué es? Se ha muerto hace no se cuántos años y siguen con esto. Mi padre le ha dado mucho al Atlético: muchos años, mucho trabajo, mucho cariño y mucho dinero, porque les ha perdonado dinero. Siempre decía que era su equipo porque en el Atlético se hizo un hombre. Yo, que no soy nadie más que el hijo de Luis Aragonés, soy tratado con mucho cariño por los que son mis ídolos. Que Gárate, que es mi héroe, me salude por cortesía a mi padre, me llena de orgullo y me emociona. Mi padre ha sido bueno con ellos y así lo estoy recibiendo yo», cuenta.

Sin embargo, aunque pueda parecer que Luis Aragonés y el Atlético son los dos protagonistas de una bonita historia, la realidad es que existe, o ha existido, algún que otro pero en ella: «Mi padre es una insignia del Atlético. La afición le quiere mucho. Desde hace tiempo es reconocido, pero ha tenido sus más y sus menos con el club. Ocupa un lugar relevante en la historia y estamos muy contentos, porque en la familia somos mayoría rojiblancos. Aun así, creo que mi padre se habría merecido un reconocimiento más grande. Son muchos partidos y antes se jugaba menos. Es alucinante que todavía sea el máximo goleador de medios…», reconoce.

Sobre el porqué de la conexión entre el deportista y la afición, Luis Aragonés hijo cree saber la respuesta: «Sus historias son parecidas, una como club y otra como futbolista y entrenador. El Atlético se merece una Champions desde hace tiempo, pero su historia le echa para atrás. Mi padre se habría merecido también un reconocimiento mucho más grande».

La Champions y el Atlético

Si la de Luis Aragonés con el Atlético es una gran historia, la del club con la Champions no lo es tanto. De tres veces que los rojiblancos han llegado a la final, tres se han vuelto para casa con una dolorosa derrota. En la primera de ellas, la de 1974 contra el Bayern Múnich, Luis Aragonés tuvo un papel protagonista:

«Mucha gente cree que mi padre estaba traumatizado por la final ante el Bayern. No lo creo. Le habría gustado ganar y se merecían ganarla. Sí que decía alguna vez: “Si yo hubiera ido y le hubiera dado un palo a este, joder”. Sí hablamos alguna vez que fue una pena y que el suyo fue un golazo. Él ensayaba las faltas después del entrenamiento. Se jugaría la cerveza de después con algún compañero para ver quién la metía y así las perfeccionaba», cuenta su vástago.

El cruel destino quiso que Luis Aragonés no volviera a ver al Atlético jugar una final de la Champions. Meses antes de Lisboa, falleció. Esta cita, con la de Milán, son dos de los momentos más amargos de la historia rojiblanca, dos episodios que el «sabio de Hortaleza» habría vivido así, según su hijo: «Se habría acordado de la de 1974 y seguro que habría pensado que hay algún tipo de gafe. Él era muy supersticioso. Habría ido con compañeros, con Ufarte, Adelardo, Gárate… Les habría dado mucha rabia, pero como siempre, cuando se acaba el partido, la vida sigue. Hay que tirar para delante».

La conversación telefónica con el hijo del hombre que cambió la suerte de la selección española termina recordando una anécdota: «Mi hijo pequeño quería ser futbolista. El único nieto suyo que creo que ha querido serlo. Él estaba hablando con su abuelo y le preguntó que a quién ficharía para el Atleti: “Pues a Ronaldo, a Messi… Y a ti. A ti te ficharía para el Atlético de Madrid”. Mi padre, que tenía esa imagen de tipo serio, duro… Era un monstruo. Para los niños y para todos. Pero lo perdimos y ya está…».

Aunque ya no esté, Luis Aragonés sigue vivo en el Atlético, un equipo al que estuvo ligado desde el principio de su carrera hasta el presente. Él conoció la época más dorada del club, con aquella final en Europa y los títulos nacionales que alzó al cielo, y también la más oscura, con el periplo de dos años por el infierno. «Si el Atlético es el pupas, el resto, ¿qué son, el costras?», dijo una vez. Un lema que muchos entonaron para luchar contra ese gafe que parecía privarles del éxito. Luis Aragonés defendió como nadie las rayas rojiblancas cuando dijo: «Y usted no pise ese escudo». Y por eso y mucho más, es historia del Atlético.

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