La honestidad brutal de Marianne Faithfull

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‘Negative Capability’ posee la majestuosidad que caracteriza a algunos de los últimos trabajos de la artista

Hay algo tremendamente hermoso y triste en el hecho de poder escribir el propio epitafio en vida. Así lo hicieron recientemente Bowie y Leonard Cohen. Para un artista, expresar ese último mensaje es un regalo, de la misma manera quienes le echarán de menos cuando en la redes sociales se esté llorando ya otra pérdida. A sus casi 72 años, Marianne Faithfull posee una salud frágil. Retirada ya de los escenarios, este podría ser su último disco incluso si, como es deseable, ella sigue con nosotros mucho tiempo más.

Negative Capability es la obra de una artista que sabe que quizá no tenga más oportunidades de decir lo que necesita decir. Es una reflexión sobre la vida y la muerte a manos de una superviviente que ha definido este disco como “una operación a corazón abierto”. Faithfull nos habla de amor, soledad y pérdida. También de la violencia que se desató en París, su ciudad adoptiva, la noche de los atentados terroristas en el Bataclan. Coescrita con Mark Lanegan, la furiosa They Come At Night es la única canción con textura eléctrica en el álbum. En Born To Live –dedicada a Anita Pallenberg- y Don’t Go la escuchamos despedirse de grandes amigos. En esta última, Faithfull se revuelve ante la sinrazón de la enfermedad que se llevó al guitarrista Martin Stone, a quien conoció en los días dorados con los Stones y que en algunas ocasiones tocó con ella.

Si Negative Capability posee la majestuosidad que caracteriza a algunos de los últimos trabajos de Faithfull, es de nuevo por el preciso entendimiento entre voz e instrumentos. La primera preserva el tono áspero que ha ido curtiendo a la intérprete desde su reaparición en 1979 con Broken English. Esa severidad que ahora es también melancolía, se ampara en la producción de Rob Ellis, que da espacio al piano de Ed Harcourt, al violín del Bad Seed Warren Ellis, y a los coros angelicales de Nick Cave, cuya voz se eleva en algunos momentos para acompañar a su maestra por este sendero emocional. La desnudez de los instrumentos es el eco de la sinceridad que Faithfull proyecta a través de sus interpretaciones y sus letras.

Este álbum, hecho de pasado y presente, no necesita más. Tres versiones de temas clave en su carrera subrayan el tono del disco. As Tears Go By, grabada de nuevo a petición de Warren Ellis, deja de ser una canción de amor para convertirse en la nostalgia por lo que ya no volverá. Witche’s Song, originalmente registrada en Broken English, adquiere una nueva lectura gracias a esta revisión. Y en cuanto al It’s All Over Now, baby Blue de Dylan, Faifhthull ya la hizo suya en 1971, pero aquí se transforma en algo definitivo, la síntesis del espíritu de un disco brutalmente honesto. 

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