La intrahistoria del banquillo: Solari ajusta cuentas antes de marcharse

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Real Madrid

El técnico suelta lastre. Desea ganar hoy y seguir todavía en el cargo dando un vuelco al equipo, sin Isco y con sus fieles en el césped

Esta es la intrahistoria de la semana más dura de la vida de Santiago Solari, un entrenador que cogió este tren en marcha, sin poner él los vagones, y que ha sido arrollado por la falta de rendimiento de unos maquinistas que durante un lustro convirtieron este convoy en un AVE. El argentino sabe que no continuará como técnico del Real Madrid. Dejará el cargo mañana, dentro de una semana o al final de la Liga, pero el club prepara una renovación total que comenzará por el jefe del banquillo. Sabedor de su próximo despido, ha soltado lastre. Durante cuatro días se ha quitado las tensiones sufridas hasta la noche del fracaso frente al Ajax. Y ha ajustado cuentas con los futbolistas que no han rendido lo esperado.

Hoy, Solari desea vencer con los hombres fieles que siempre le respondieron; descartará a quienes nunca le ayudaron

Hoy desea vencer para dar un vuelco al ambiente del equipo y reaccionar con los hombres que le son fieles, para dejar a un lado a quienes nunca le ayudaron. Ya no hay nada que esconder y desea consolidar la plaza de Champions con quienes le han respondido. Hoy echará de menos en el césped a Vinicius, Lucas, Carvajal y Ramos, que siempre dieron la cara.

Cuatro días de reuniones

El técnico ha dialogado individualmente con los jugadores que han decepcionado al cuerpo técnico y a la cúpula del club. Y ha criticado especialmente a quienes, además de no rendir, han demostrado descaradamente su oposición al preparador y han dado muestras de falta de compromiso y actitud. Preguntamos a Solari si sus futbolistas han estado a la altura de este escudo y respondió con rotundidad: «La mayoría de los jugadores han estado a la altura de este escudo, y los que no, se lo he transmitido personalmente».

Isco es el líder de esa penosa clasificación, indisciplinado en muchas ocasiones, sin relación con su jefe y afectado por una carencia de rendimiento alarmante. Con su comportamiento solo se ha perjudicado a sí mismo. Bale se ha ganado el segundo puesto con sus muestras de enfado y sus gestos igualmente indisciplinados, ajeno a las llamadas del entrenador en la banda y sin dirigirle la palabra.

Solari dejó claras todas las cuitas pendientes con el andaluz. Analizó inicialmente su carencia de nivel esta temporada: «Para jugar, primero, hay que estar en forma física y después hay que adquirir la forma competitiva». Fueron sendos latigazos a la «perfomance» del malacitano. Después volvió a criticarle al reflexionar sobre su ausencia de compromiso al no subirse al autobús del equipo al martes cuando supo que estaba descartado para el encuentro frente al Ajax: «Las cuestiones disciplinarias las manejamos de manera interna y privada». Con esa sutileza, que parecía no decir nada, dijo mucho. Informó que Isco ha sido sancionado por indisciplina. La metáfora de la guerra es perfecta para Solari: va a morir matando.

Han sido cuatro días de reuniones para el máximo responsable deportivo del Real Madrid. Habló con sus hombres en grupo y en bastantes casos individualmente. Sabe que dejará el mando de la primera plantilla, defenestrado por el flojo rendimiento de sus pupilos, y ha señalado en sus charlas a quienes han fallado y le han fallado. Porque después de él irán por el mismo camino del adiós varios profesionales de campo, no les quepa duda. No solo Isco y Bale están en la picota. Marcelo no ha funcionado, aunque ha mostrado su compañerismo al hacer grupo en todo momento. Kroos no ha estado a su nivel. Y Asensio, el más joven, ha sido una decepción.

Ayer salió a la rueda de prensa a las tres de la tarde, dos horas después de lo habitual, porque mantuvo nuevos diálogos con el plantel y finalmente se preparó bien las preguntas que esperaba escuchar. Deseaba hablar claro de quienes no le han acompañado en esta aventura. Sabía que quizá era su último entrenamiento con el grupo, todo dependerá de si gana o pierde hoy en Valladolid, y pagó sus últimas cuentas pendientes por si acaso.

Sin «proteger» a nadie

Tras las críticas del técnico a lo largo de estos días, Ramos cogió al vestuario por banda y fustigó a sus compañeros para dar un paso adelante y que algunos dejaran de quejarse. El capitán ha tomado las riendas con el objetivo de tomar el camino correcto, empezando por él mismo. El sevillano sabe que hizo muy mal al forzar la amonestación en Ámsterdam, que estuvo lamentable al manifestarlo ante la prensa y que remató sus dos semanas «horribilis» al permitir que le grabaran un programa en un palco especial del Santiago Bernabéu en el partido de Liga de Campeones. La eliminación demostró que los jugadores no deben estar inmersos en otros asuntos más que en su equipo. Ramos tuvo que cortar la grabación y bajar al vestuario en el descanso a animar a sus compañeros.

Ahora, el capitán desea resarcirse de todos sus errores y ha espoleado a la plantilla para volver a los triunfos. Viaja hoy con ellos, aunque se encuentra sancionado, con el fin de apoyarles y dar un giro a la situación. «Ramos no tiene que pedirme permiso para venir y me parece bien que viaje para apoyar a sus compañeros», valoró Solari. Le han fallado muchos futbolistas, ellos lo saben, y observa cómo algunos le quieren demostrar respeto. Hoy, el argentino vivirá un partido especial, sin tener ya que «proteger» a jugadores que no le protegieron.

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