La rebelión cantada contra la violencia machista

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Rozalén, Victor Manuel, Amaral, Cristina del Valle o Carmen Linares homenajean a las víctimas con un concierto en Madrid

La música sonará por ellas esa noche. Estará dedicada “a las que se rebelan, no se callan, las humildes y las mansas, a las que imaginan cosas imposibles, el derecho a ser felices” como reza El Club de las Mujeres Muertas de Víctor Manuel. Y se abrirá una puerta violeta igual que la que Rozalén dibujó en la pared para liberarse. O como reza su canción La puerta violeta: «De una mano en el cuello que me impide sutilmente respirar». 22 artistas de distintas generaciones y estilos -del pop al flamenco, del folk al rock- les cantarán este jueves a las víctimas de la violencia machista en un gran concierto con fines benéficos previsto en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. En lo que va de año, una mujer ha muerto cada cinco días asesinada por su pareja o expareja. Y el mundo de la música quiere ser un revulsivo para frenar un drama social que deja ya más víctimas que el terrorismo -982 asesinadas desde que empezó el recuento en 2003-  y contra el que han surgido voces negacionistas en los últimos meses.

“En un concierto para visibilizar el problema de la violencia de género hay que estar, sobre todo con estos vientos que soplan”, dice Sole Giménez, cantante de Presuntos Implicados. Prefiere no nombrarlos «porque no es solo uno, es una corriente”. Se refiere a la irrupción del partido ultraderechista Vox en Andalucía y a los ecos y efectos que ha dejado un discurso con el que pretenden poner en duda la violencia contra las mujeres y con el que reclaman la derogación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, aprobada en 2004.

“El mundo de la cultura ha estado a la vanguardia y ayuda a que la sociedad evolucione”, añade Giménez, que comparte cartel con Rozalén, Víctor Manuel, Amaral, Carmen Linares, Cristina del Valle o Pedro Guerra, entre otros. A los 22 artistas del escenario, que interpretarán una o dos canciones cada uno, se sumarán mensajes grabados por, entre otros, Pasión Vega o Rosalía, convertida en un fenómeno global con El mal querer. La artista joven con más proyección internacional de España ha dedicado un disco entero al amor tóxico, a la espiral de la violencia que sufren muchas víctimas hasta perder la vida. Incluye temas como A ningún hombre, donde advierte: «Hasta que fuiste carcelero, yo era tuya».

“Hace cinco años decir la palabra feminismo estaba mal visto, pero eso ya no pasa. Hay un movimiento que pide Ni un paso atrás. Porque ni hombres ni mujeres podemos permitirnos retroceder”, considera al teléfono Giménez, que asegura que ha vivido casos cercanos de violencia machista. Ella interpretará uno de sus temas más conocidos, Como hemos cambiado, y pondrá una nota de optimismo con La Mujer que mueve el mundo. «Y hace girar el día a su compás y hace feliz de tanto como da”, tal como dice la letra.

A Cristina del Valle esta reivindicación no le pilla de nuevas. Hace ya 18 años que la integrante de Amistades Peligrosas creó la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género. Desde ese grupo respaldaron a las asociaciones feministas en las movilizaciones para pedir la ley contra la violencia de género y organizaron un homenaje a Ana Orantes, la mujer cuyo caso removió la conciencia de todo un país. Orantes fue asesinada en 1997 por su exmarido, que la quemó viva después de que ella relatara en prime time televisivo su calvario.

La plataforma de Del Valle fue pionera con movilizaciones y conciertos, como Ellas dan la nota, una actuación de denuncia con la que hicieron una gira nacional 2004. Repite tres lustros después con un concierto más grande, el mayor que ella recuerda por esta causa. «El momento político lo hace más urgente que nunca. Costó un mundo sacar adelante la ley de 2004 y hoy hay partidos en el sistema que usan la democracia para atacar nuestros derechos y cuestionar un problema de Estado como este», lamenta Del Valle. «La música tiene un papel vital», considera la cantante, que recuerda actuaciones como la que les llevó hasta Ciudad Juárez, en México, donde acabaron empujando varios casos de abusos graves contra las mujeres a la Corte Penal Internacional. Uno de sus temas para este concierto, Rescatar una ciudad (de Esmeralda Grau), hace referencia a las madres de las asesinadas de Ciudad Juárez. «Somos una y cada una todas las demás», dice el estribillo.

«Yo milito. Estoy del lado de las mujeres», asegura al teléfono Víctor Manuel, que además de El Club de las Mujeres Muertas ha escrito Ella solo supo dejarse querer, en el que dibuja una violencia que muchas veces pasa desapercibida: «Para que no sepan nada las vecinas, él no deja marcas y ella nunca grita».

Víctor Manuel parafrasea una viñeta de El Roto para referirse a Vox: «La edad media mental de la extrema derecha es la Edad Media». El intérprete asturiano considera: «La única revolución medianamente bien resuelta del último tercio del siglo pasado y lo que va de este ha sido la revolución de las mujeres: están ya en todos los sitios donde quieren estar, estudian más y mejor que los tíos». Echa en falta que ellas ocupen cargos de responsabilidad «en las altas empresas». Y se despide con una reflexión:  «El día que todas las mujeres tengan independencia económica, las calles estarán llenas de hombres abandonados».

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