La ultraderecha, la gran ausente del debate europeo

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Los eurófobos que dominan mediáticamente la campaña electoral han ignorado el evento

Los grupos de ultraderecha y eurófobos que dominan mediáticamente la campaña electoral en muchos países han ignorado olímpicamente el debate celebrado este miércoles en el Parlamento Europeo. Esos grupos han evitado presentar candidatos para la presidencia de la Comisión Europea y se han desmarcado del proceso de renovación institucional en ciernes, dado su frontal rechazo a la estructura actual de la UE. Eso les ha permitido evitar tener que intervenir en debates como el de este miércoles.

Ni la Liga de Matteo Salvini, ni el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen han hecho acto de presencia en una cita vinculada tanto a las elecciones para el Parlamento Europeo como a la presidencia de la Comisión Europea.

La mayoría de las formaciones que abogan en campaña por “otra Europa” o por el desmantelamiento de la actual se han librado así de contrastar sus argumentos con las principales familias políticas del continente.

“En conjunto, este tipo de partidos [de ultraderecha] no creen en una democracia genuina, a pesar de su retórica sobre el poder de la gente”, concluye un estudio publicado este miércoles por Corporate Europe Observatory (CEO), una organización especializada en el análisis de las campañas de lobby a nivel europeo.

El estudio escruta los vínculos de los principales partidos eurófobos, desde AfD en Alemania a Jobbik en Hungría o el PVV en Holanda, con intereses empresariales de los que obtienen financiación. “Lejos de estar embarcados en un combate contra la corrupción, estos partidos están entre los principales perpetradores de esa corrupción”, acusa CEO.

En la legislatura recién terminada ha habido hasta tres grupos con una agenda más o menos euroescéptica, desde los Conservadores y Reformistas (ACRE), donde se sientan los conservadores británicos y los polacos de Kaczynski, a la Europa de las Nacionales y Libertades en la que militan los eurodiputados de Le Pen y la Europa de la Libertad y de la Democracia Directa (EFDD) en la que se sentaban los eurodiputados británicos de Nigel Farage, uno de los impulsores del Brexit.

Solo ACRE aceptó participar en el debate electoral, con un programa entre cuyas prioridades figura, en lugar muy destacado, una gran revisión de las competencias, normas y agencias de la UE para mejorar la eficiencia y recortar costes. Una Europa menguante y centrada en el comercio que era el viejo sueño de los conservadores británicos antes de apostar por la salida de la UE y que ahora se ha convertido en el mantra de los euroescépticos que no se atreven a plantear la ruptura con Bruselas a la vista del fiasco del Brexit.

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