Las dos vidas de De Gea

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De Gea, en el partido del United ante el Tottenham – Fútbol

Cuestionado con España por sus papeles grises, el portero vive feliz en el Manchester United con actuaciones estupendas

Ya con el partido terminado en Wembley, y después de que el Manchester United prolongara con el triunfo ante el Tottenham (0-1) su estado de felicidad desde que puso en la calle a José Mourinho, las cámaras perseguían con esmero a David de Gea, héroe una tarde más para los suyos con un recital de paradas estupendo.

Le abrazaba Juan Mata con una complicidad especial, casi fraternal, y también Ander Herrera le hacía reverencias después del recital, conexión española en el templo del fútbol. Ashley Young le daba cachetes en la cara, Jones le daba un par de collejas amistosas, Rashford se sumaba a la fiesta y Paul Pogba le señalaba como el héroe que es en ese vestuario, pues en el United presumen de porterazo con mayúsculas. Y, aunque algunos aquí no se lo expliquen, está más que justificada esa condición que se le atribuye a David de Gea, tan descomunal en la Premier como indescifrable y temeroso con la camiseta de la selección española. Misterios del fútbol, De Gea tiene dos vidas completamente opuestas.

Tan cierta es una verdad como la otra ya que el guardameta del United es de lo mejor que hay con esa camiseta, pero jamás ha dado su nivel con el combinado nacional, y no será por falta de oportunidades. Titular con la selección desde que Vicente del Bosque sentó a Íker Casillas en la Eurocopa de 2016, De Gea ha consumido buena parte de su crédito con actuaciones muy cuestionables, especialmente llamativas las del pasado Mundial de Rusia.

Ahí, condenado por un error de bulto desde el debut contra la Portugal de Cristiano, recibió 11 goles en 12 remates y transmitió siempre una inseguridad impropia, tan pronunciada que incluso el cuerpo técnico le propuso un cambio a Fernando Hierro en la cueva, pero el técnico interino descartó esa opción porque había dado su palabra y no quería que el jugador quedara señalado.

Un recital

El caso es que De Gea realizó el domingo uno de esos partidos que quedan para siempre, consagrándose en Wembley con un segundo tiempo antológico. En esta nueva tendencia de comprimir los vídeos al máximo para atraer al consumidor, pulula por las redes un documento que en poco más de un minuto ofrece las once intervenciones del madrileño, alguna de ellas, especialmente con los pies en ese recurso casi más común en el balonmano, impresionante.

«Tenemos al mejor del mundo», apunta Ole Gunnar Solskjaer, relevo de Mourinho en la banda. «Además, está desafiando a Schmeichel y Van der Sar para ser el mejor de la historia del United», sentenció el noruego justo después de la exhibición de Wembley, que con esas 11 paradas concede al español récord de la presente temporada y que llevó a la propia Premier a lanzar una pregunta directa: «¿Es la de De Gea la mejor actuación de un portero que se ha visto en los últimos tiempos». Por lo que se intuye de las respuestas, muchos consideran que sí.

Ya con 28 primaveras, todavía con mucho recorrido y más ahora que los porteros estiran muchísimo sus carreras, De Gea vive feliz en Manchester, alejado del ruido y al margen de cualquier debate sobre su valía. Es incuestionable su titularidad y su peso en el equipo, elegido por la afición como el mejor jugador en cuatro de las últimas cinco temporadas y Guante de Oro del pasado curso al dejar su portería en blanco en 18 ocasiones, y no se explican, ahí tampoco, cómo es posible que no cuaje en la selección.

Luis Enrique, tan pronto aterrizó en Las Rozas, mimó a De Gea como en su día hizo Julen Lopetegui y le puso por las nubes después de aquel estreno triunfal de la nueva era, casualmente también en Wembley. «Yo nunca he dudado de él. Tenemos a uno de los mejores del mundo. Entiendo que haya debates, pero yo no dudo», exclamó el asturiano. Fue, quizá, su mejor noche con España, pero luego volvió al lado oscuro con fallos gordos y transmitiendo un nerviosismo exagerado. He ahí, con bandera de por medio, la asignatura pendiente de este guardameta de dos caras.

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