Los daños colaterales de la Champions al modesto CD Lealtad en el playoff de ascenso

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Partido de ida entre el Lealtad y el Getafe B – Ascenso a Segunda B

El CD Lealtad, obligado a dormir en un colegio mayor antes de jugarse el pase a la categoría de bronce ante la falta de camas en la capital por el Liverpool-Tottenham

Tristeza en el conjunto asturiano, que se ha visto forzado a suspender el desplazamiento de dos autobuses de aficionados al recibir solo 70 entradas del Getafe

La temporada del CD Lealtad está resultando magnífica, tanto que se ha proclamado campeón del Grupo asturiano de Tercera división y es el único equipo de categoría nacional de toda España que ha acabado la Liga invicto. Este domingo busca poner el broche de oro a un curso brillante celebrando el ascenso en el playoff que le enfrenta al filial del Getafe, al que ya ganó en la ida (2-0). Un partido que ha levantado una tremenda ilusión en Villaviciosa, pero que también está provocando problemas logísticos a Pedro Menéndez, su singular presidente. Sin camas en Madrid por la final de la Champions League, sus jugadores han encontrado acomodo en un colegio mayor. «Agradecemos su hospitalidad a la Universidad Camilo José Cela, que nos ha abierto sus puertas», afirma el dirigente en su conversación con ABC. Un alojamiento inusual para un equipo que, además, tendrá que pelear por el ascenso sin el apoyo de numerosos vecinos que deseaban vivir en directo una jornada tan especial. Las escasas localidades que ha recibido de la entidad getafense han obligado al presidente a suspender los dos autobuses que había organizado para los aficionados. Una decisión que sí entristece a «Pedrín», el apodo con el que todos le conocen en un municipio con fama mundial por su exquisita sidra.

(El portero del Lealtad, el más dulce del fútbol)

«Llevo siete años de presidente y, modestamente, creo que hemos hecho cosas buenas, pero esta era la primera vez que conseguíamos llenar dos autobuses para que la gente acompañara al equipo. La afición estaba muy ilusionada, como nunca la había visto. Me da mucha pena que no puedan venir, pero el Getafe organiza el partido en el estadio en el que ellos están acostumbrados a jugar y lo entiendo. Cada uno en su casa hace lo que cree conveniente. Solo caben 1.400 personas y nos dan 70 entradas. El fútbol modesto es así», explica Pedro Menéndez con la voz apagada por el disgusto. Al Getafe le hubiera gustado poder dar acomodo a todos los visitantes asturianos, pero cuenta con 15.000 socios y ha pensado en sus aficionados. «Nos corresponde legalmente el 5% de las localidades, solo tenemos derecho a esa cantidad y es lo que nos dan», aclara el dirigente del CD Lealtad.

Pedro Menéndez, el presidente del CD Lealtad –

El partido más bonito del año, el duelo que puede suponer el regreso del conjunto que entrena Samu Baños a Segunda B, se ha convertido en un pequeño dolor de muelas para Pedro Menéndez. Logísticamente, todo comenzó a torcerse para los asturianos cuando el sorteo del playoff de ascenso (horarios de los partidos) unió su camino con el del Getafe. Todas las llamadas, recibían la misma respuesta: «Lo sentimos, no nos quedan plazas». Los hoteles y hostales de Madrid y de los alrededores de la ciudad estaban ya copados por los fans del Liverpool y el Tottenham que un día antes vivirán la final de la Champions en el Metropolitano. El duelo del domingo es a las 11.30 horas y esa hora tampoco facilitaba buscar acomodo en provincias cercanas como Ávila o Segovia. «Hospedarnos allí suponía un madrugón grande para los jugadores», explican desde el club. La solucicón llegó a través de la Universidad Camilo José Cela y la noche del sábado dormirán en un colegio mayor. «No nos asusta, aquí hay gente que llegará a la villa a las tantas y al día siguiente se levantará a las 7 para ir a trabajar. La mayoría del equipo trabaja y está acostumbrado a esfuerzos mucho mayores, a trabajar 8 o 9 horas y luego ir a entrenar».

Suspensión del viaje

Al presidente sí le ha provocado dolor de corazón tener que suspender el viaje de sus aficionados. «Nunca se planteó la posibilidad de jugar en el Coliseum. Ya en el partido de ida nos avisaron de que querían organizar la vuelta en su campo de hierba sintética, que están acostumbrados a jugar allí toda la temporada». «Me da mucha pena por la gente, sobre todo por los jugadores, gente humilde, trabajadores que llevan una temporada estupenda y que no podrán estar arropados por sus familias en un día tan bonito e importante», lamenta Pedro Ménendez. El presidente no tiene reproches para el rival, pero avisa: «Nos dejamos la vida en ese campo para intentar volver felices a casa y poder celebrarlo con nuestras familias».

El CD Lealtad ha recibido 70 localidades y ha tenido que organizar meticulosamente su venta. «El reparto de las entradas se destinará, en el siguiente orden, a jugadores, cuerpo técnico, trabajadores del club, directiva y compromisos con patrocinadores. En el caso de quedar vacante alguna localidad el club ha decidido asignarla por orden de inscripción en los autobuses, dando prioridad a los socios de esta temporada», explicó el club en un comunicado.

El presidente, trabajando

Pedro Menéndez es el espejo del fútbol modesto. Preside la entidad, lleva la dirección deportiva e incluso se encarga de adecentar el Municipal Les Caleyes, un campo con una maravillosa alfombra de césped natural. Por supuesto, también fue jugador y recuerda con un cariño especial aquella etapa en la que trabajó con el entrenador de moda en el fútbol español. «En el primer ascenso del Lealtad a Segunda B, yo estaba en la plantilla y el técnico era Marcelino García Toral». La categoría de bronce es dura y el club asturiano pagó la novatada. El siguiente año descendió como colista.

«Cogí el club hace siete años con una deuda de 70.000 euros. En este tiempo como presidente, hemos sido dos veces campeones de Tercera y estuvimos cuatro años seguidos en Segunda B. En esa etapa, estoy seguro que éramos el presupuesto más bajo de los 80 equipos de la categoría de bronce», asegura el dirigente. La pasada temporada no pudo aguantar el pulso y terminó bajando a Tercera, una división de la que se puede despedir este domingo en Getafe.

«Una categoría en la que se sufre»

«Pedrín» sabe lo que es disfrutar de Segunda B, pero explica a este periódico con humildad el enorme cambio y el sufrimiento que provoca esta categoría en una entidad como la que él preside. «El cambio de categoría de Tercera a Segunda B es enorme. Es el mayor salto que hay en el fútbol profesional, más que llegar de Segunda B a Primera», argumenta. «El sitio del club es el que está, la Tercera división, pero subir y jugar en Segunda B es precioso. Que un pueblo de 5.000 habitantes pueda competir con ciudades como Santander o Burgos, como lo hicimos estos años atrás, es maravilloso. El fútbol es uno de los escasos deportes en el que puede pasar una cosa así. Pero a la vez, para el club, es un sufrimiento porque económicamente tenemos muy poco. No tenemos grandes empresas que nos patrocinen y los años vividos en Segunda B fueron precioso en lo deportivo, pero de gran sufrimiento económico», asegura el presidente.

Pero la gente del Lealtad, de Villaviciosa, está acostumbrada a pelear por sus sueños y regresar a Segunda B es uno de ellos. Y el domingo los jugadores prometen batalla en Getafe, un partido al que llegarán con dos goles de ventaja (2-0), pero sin la compañía de toda la gente que les hubiera gustado.

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