Macron da alas al desafío de Italia a las normas europeas

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Conte defiende este miércoles en Bruselas una nueva propuesta con una rebaja del déficit cercana a la petición de la Comisión Europea

La cara de algunos miembros del Gobierno italiano al escuchar el discurso de Emmanuel Macron el lunes por la noche era un poema. Pero donde unos vieron un agravio claro por el incremento del déficit que en el fondo el presidente francés estaba proponiendo para aplacar la ira de los chalecos amarillos aumentando el gasto y rebajando los impuestos, otros vieron una oportunidad.

Italia presenta el miércoles en Bruselas una nueva propuesta de presupuestos en los que se reducirá sustancialmente el déficit del 2,4% del que había prometido no moverse ni un milímetro. No están claras las cifras todavía, pero las medidas de Macron para resolver sus problemas internos —subida de 100 euros del salario mínimo, una prima libre de impuestos a final de año o la exención de tasas a las horas extra— tirando de billetera y superando el 3% del déficit permitido por la UE suponen un espaldarazo involuntario a las cuentas expansivas italianas y un aprieto para la Comisión Europea, que deberá medir bien sus medidas correctoras.

El gabinete del primer ministro, Giuseppe Conte, ha apurado hasta última del martes para terminar de pulir la propuesta que presentará este miércoles a las cuatro de la tarde junto al ministro de Economía, Giovanni Tria. La idea es rebajar las partidas destinadas a las medidas estrella del Gobierno: la Renta Ciudadana y la reforma de la ley de pensiones. Para la primera estaban previstos inicialmente 9.000 millones de euros y para la segunda, unos 6.500. Pero el Ejecutivo cree que puede ponerlas en marcha con una partida menor. “Después de revisarlo con los técnicos, creemos que costarían menos de lo que se había planeado en un primer momento”, han señalado fuentes del Gobierno a este periódico.

El adelgazamiento de ambas medidas —también el retraso en algunos meses de su puesta en marcha— produciría un déficit mucho más cercano al 1,9% que pide Bruselas, aunque difícilmente se llegaría a esa cifra. El propio Tria, partidario desde el primer minuto mantenerlo más bajo, ha verbalizado este martes la línea que se está siguiendo. O la que le hubiera gustado seguir desde el principio. “Es obvio que si es posible un acuerdo con la UE quizá es preferible reducir el déficit. No porque no sirvan las medidas expansivas, sino porque hay incertidumbre y conviene recuperar la confianza”, ha señalado.

¿Francia? El Gobierno cree que la vía elegida por Macron es la demostración de que las políticas de austeridad no son sostenibles. El objetivo, señalan las mismas fuentes, es evitar a toda costa el procedimiento de infracción y el choque de trenes con Bruselas. Una posición muy alejada de la confrontación inicial impulsada por varios factores. Todas las encuestas señalan que una amplia mayoría de italianos quiere tener la fiesta en paz con la Comisión Europea y vería con malos ojos un procedimiento por el que culparían al Ejecutivo. Además, Confindustria, la patronal de empresarios de Italia, ha presionado en los últimos días enormemente para que se encauce la situación con una corrección de las cuentas que no ponga en peligro el crédito ni la estabilidad del país, que flirtea peligrosamente con una recesión.

La tensión, sin embargo, podría elevarse notablemente en función de la respuesta de Bruselas al cambio de rumbo francés. En el Gobierno italiano, de hecho, cunde la sensación de que podría haber un doble rasero en el juicio para las medidas expansivas de ambos países.

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