El Parlamento debe ratificar esta semana el cambio de nombre de la antigua república yugoslava
Miles de personas se han concentrado este domingo en el centro de Atenas para reclamar al Parlamento heleno que no ratifique el acuerdo sobre el cambio de nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) a Macedonia del Norte. La votación en la Cámara está prevista a finales de esta semana.
Un mar de banderas blanquiazules y de la Iglesia ortodoxa griega han cubierto la plaza de Syntagma, a las puertas del Parlamento, y desde los altavoces repartidos por toda la zona y las calles adyacentes han sonado el himno nacional y canciones patrióticas.
Los organizadores estiman que la participación ha superado las 600.000 personas, mientras la policía reduce la cifra a 60.000. En cualquier caso, la afluencia de manifestantes ha sido menor de lo previsto y no ha alcanzado la de febrero pasado, cuando alrededor de un millón de personas, según los organizadores (140.000, para la policía), se dieron cita en el mismo lugar en contra del acuerdo. En Salónica, un mes antes, se habían concentrado 400.000 (90.000 según la policía).
Varios miles de policías fueron desplegados para evitar incidentes, habida cuenta de que poco antes de comenzar la concentración grupos antifascistas habían convocado una manifestación antinacionalista. Al término de la concentración, se ha producido un intercambio de botes de humo y explosivos de fabricación casera entre la policía antidisturbios y grupos de manifestantes que intentaban acceder al Parlamento.
Camiones de la Policía han bloqueado el acceso a la calle en la que se encuentran los edificios gubernamental y presidencial, y drones y helicópteros de las fuerzas de seguridad han seguido desde el aire la protesta.
La manifestación ha sido convocada por una plataforma nacionalista denominada Comité de Lucha por la Helenidad de Macedonia, que agrupa a asociaciones diversas de ciudadanos, pero también de la iglesia ortodoxa, militares y griegos de la diáspora, especialmente importante en Australia y Estados Unidos.
Personas de todas las edades e incluso tendencias políticas se han unido en su rechazo hacia lo que consideran una «traición» a la patria griega: el acuerdo entre los Gobiernos de Atenas y Skopje para dar un nombre definitivo a la antigua república yugoslava que pretende acabar con un conflicto que se ha prolongado desde 1991, cuando Macedonia se independizó de la Federación Yugoslava.
Con pancartas en las que se podían leer consignas como «Fascistas de izquierda, manos fuera de Macedonia», «Referéndum ya sobre Macedonia» o «Macedonia solo hay una y es griega», la crispación contra el Gobierno de Alexis Tsipras es palpable. Los últimos sondeos sobre la cuestión constatan la oposición al acuerdo de un 70% de la población griega.