Mohamed Al-Daradji: “A través de mis películas grito, proyecto mi ira y mi frustración”

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El director iraquí estrena este viernes en España ‘La decisión’, un filme que disecciona la guerra y sus consecuencias

La guerra de Irak concluyó de manera oficial a finales de 2011, pero aún continúa muy presente en la memoria de las personas que la vivieron. Este es el caso del director de cine Mohamed Al-Daradji, que este viernes estrena en España La decisión, un filme que disecciona la guerra y sus consecuencias a través del dolor de Sara (interpretada por la actriz debutante Zahraa Ghandour), una mujer kamikaze. Esta es la tercera película del director iraquí que ha sido preseleccionada para los Oscar en la categoría de mejor película extranjera, tras Ahlaam (2007) y Son of Babylon (2010), y todas ellas reflejan el intento del autor de “hacer frente a las secuelas de la guerra”, cuenta Al-Daradji en conversación telefónica desde la capital iraquí.

Bagdad, cinco minutos antes de la detención del dictador Saddam Hussein, Sara se dirige a la estación de ferrocarril con una misión: cometer un atentado suicida. Sin embargo, sus intenciones se ven drásticamente alteradas cuando, en un encuentro inesperado, se topa con el seductor vendedor Salam (interpretado por Amir Ali Jabarah). Con este como rehén, Sara se sentirá confusa y se replanteará sus convicciones ante la batalla desesperada de Salam por apelar a la humanidad de la joven, haciendo tambalear su decisión. A partir de esta premisa, la cinta plantea la misma pregunta que se hizo el director: ¿Hay posibilidad de redención para los kamikazes?

Mohamed Al-Daradji comenta que la idea del filme surgió de un artículo de prensa, en el que se hablaba de una adolescente de su país de tan solo 17 años. La joven fue arrestada por tratar de explotar un cinturón bomba que llevaba sujeto a su cuerpo. “Empecé a investigar y descubrí que había más de 200 mujeres kamikazes en Irak», afirma el cineasta. El también guionista y productor del filme pudo profundizar en la situación de estas mujeres tras conversar con una prisionera capturada por el ejército iraquí. «La miré y era un ser humano, era bella e inteligente», señala.

Los niños de la calle que sobreviven vendiendo flores y lustrando zapatos, una joven atrapada en su vestido de novia camino a un matrimonio forzoso, un músico que regresa tras pasar 22 años en un campo de prisioneros o una mujer que huye con su hijo recién nacido de la casa familiar. Al-Daradji muestra el dolor de todo un país a través de diferentes personajes, cuyas historias transcurren como telón de fondo de la trama principal y con la estación como único escenario. Y pone el centro de atención en las mujeres y los niños, “las verdaderas víctimas de la guerra”, explica el cineasta. Cuando el piensa en su infancia, recuerda, nadie le escuchaba: “Es por eso que uso a los niños en mis películas, y a las mujeres, para darles voz”.

“La población iraquí no ha llorado, no ha conseguido aceptar lo que pasó, y espero que mi película pueda ayudar a la gente a reconocerse en la pantalla”, apunta. Como una forma de expiar la memoria de los iraquíes, la cinta, espera el director, funciona como una especie de terapia. “A través de mis películas grito, proyecto mi ira y mi frustración”, afirma, en lo que dice es un acto egoísta para poder aceptarse a sí mismo.

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