Muere el expresidente de Egipto Mohamed Morsi mientras era juzgado

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El primer mandatario civil democráticamente elegido se encontraba en prisión tras ser depuesto por un golpe militar en 2013

El islamista Mohamed Morsi, el primer presidente democráticamente elegido en Egipto y el único civil hasta ahora, ha muerto este lunes tras comparecer ante un tribunal en El Cairo que le juzgaba por traición. Desde que fue despuesto en 2013 por un golpe de Estado encabezado por el mariscal Abdelfatá al Sisi, actual jefe del Estado, Morsi ha permanecido encarcelado y ha sido procesado y condenado por varios cargos. El exmandatario ha fallecido a los 67 años en un hospital después de haber asistido a una vista judicial, en el curso de la cual sufrió un desvanecimiento, según informó la televisión estatal egipcia. «Habló ante el juez durante 20 minutos luego se exaltó y se desmayó», ha explicado una fuente judicial a AFP.

La esperanza de cambio que encarnó la revolución iniciada en la plaza de Tahrir de la capital egipcia en enero de 2011 se vio disipada por la deriva proislamista del Gobierno de los Hermanos Musulmanes que dirigía y las protestas populares que precedieron la intervención castrense. Ingeniero formado en Estados Unidos, Morsi elevó a la jefatura del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas al general Abdelfatá al Sisi después de purgar el escalafón del Ejército de elementos leales al anterior presidente, Hosni Mubarak, cuyo régimen autocrático había sido derrocado por la frustrada explosión democrática de la Primavera Árabe.

El mariscal Al Sisi se alió más tarde con sectores laicos, islamistas y cristianos contrarios a la gestión de Morsi para imponer la nueva Constitución que le encumbró a la jefatura del Estado. En 2014 fue elegido presidente en las urnas con un amplio respaldo popular, pero su sustento político se vio diluido por la alta abstención en los comicios que le revalidaron en el cargo en 2018. Mientras tanto, la persecución a la Hermandad Musulmana, que ha quedado prácticamente desarticulada, se extendió a los movimientos laicos que aplaudieron la asonada militar contra Morsi.

Los analistas políticos coinciden en que la represión de la disidencia política en Egipto ha superado en los últimos años de mandato de Al Sisi las cotas de represión registradas al final de la presidencia de Mubarak. Las reformas legales en marcha han abierto recientemente la puerta a que Al Sisi pueda perpetuarse en el poder sin una estricta limitación de mandatos.

Morsi estaba siendo juzgado ahora por la acusación de espionaje a favor del movimiento de resistencia islámica palestino Hamás, que gobierna de facto en la franja de Gaza desde 2007. Hamás se declaró hace 30 años como la rama palestina de los Hermanos Musulmanes, aunque en sus últimos estatutos aprobado en 2016 se alejó de dicha bandera política islamista, que ondea también en Turquía con el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan. Bajo el mandato presidencial de Morsi el aislamiento del enclave costero palestino impuesto por Israel se vio aliviado por los túneles bajo la frontera y el contrabando tolerado bajo la frontera por las autoridades de El Cairo.

Una corte de casación anuló en 2016 una condena a muerte que pesaba desde el año anterior sobre Morsi y otros cinco líderes de los Hermanos Musulmanes. Todos estaban acusados de participar o preparar el asalto a diversas cárceles egipcias durante la revolución del 2011. Erdogan, aliado del expresidente islamista, le ha rendido homenaje de inmediato calificándolo de mártir. «Tras destruir la democracia y llegar al poder mediante un golpe, el tirano Al Sisi ha ejecutado a unas 50 personas. Mientras la Unión Europea promueve la prohibición de las ejecuciones, se reúne con él cuando los invita. Esto no es solo tener un doble rasero, sino ser muy hipócrita», ha dicho Erdogan. El emir de Qatar también ha manifestado su «profunda tristeza».

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