“No soy la única mujer que narra fútbol: soy la primera”

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Candice Rolland narra partidos en la televisión francesa desde 2012; ahora su trabajo ha llegado a la Liga de las Naciones

Pregunta. Cuando se les pregunta por la inexistencia de una voz femenina en el fútbol, periodistas y responsables de cadenas españolas coinciden en una explicación: es un territorio tradicionalmente tan masculino que ninguna mujer lo ha considerado siquiera un objetivo deseable. No narran porque no quieren. ¿Usted es narradora por voluntad de serlo o porque algún ha decidido un día encargarle la tarea?

Respuesta. Desde que tengo memoria siempre he querido narrar. Tendría 11 años cuando tomé la decisión, y después me ha tocado dejarlo bien claro, expresar esa voluntad, en todas las redacciones en las que he trabajado porque, claro, nadie pensaba que una mujer quisiera narrar. Y ya recuerdo que más de uno se llevó una sorpresa cuando se lo dije.

P. ¿Fue muy complicado llegar, siendo mujer?

R. Empecé a trabajar en una radio pequeña, en la que todo era posible. Éramos jóvenes, estábamos allí para aprender y enseguida aceptaron mi deseo de narrar los partidos. Claro que no era perfecto lo que hacía, pero era un comienzo y, por lo menos, mis jefes sabían qué quería. Ya me asenté y acabé narrando partidos en la RTL, la primera radio de Francia, y de ahí el salto a la tele fue rápido, a Orange, la cadena de pago que tenía los derechos de la Liga y que ya ha desaparecido. Ya estábamos en 2012, más o menos. Comencé por partidos de la Bundesliga [Liga alemana] que narraba desde el estudio con un especialista al lado, pero cuando ya mi carrera tomó una forma definitiva fue cuando pasé a L’Équipe TV, una cadena abierta y gratuita, con una audiencia potencialmente mucho mayor.

P. ¿Se siente una pionera, entonces?

R. Sinceramente, nunca he analizado mi carrera pensando que era una pionera o un ejemplo para las demás. Me he visto forzada quizás a aparecer así estos últimos meses porque ya narro a la Liga de las Naciones de selecciones nacionales, y eso ha hecho que mi trabajo sea más visto.

P. ¿Le sorprende ser la única mujer en Francia y una de las pocas en Europa?

R. No, para nada veo extraño ser la única mujer que narra partidos porque nuestra cultura del fútbol y nuestra forma de consumirlo ha excluido toda la vida a las mujeres, y todo el mundo lo ha aceptado sin preguntarse si se podía hacer de otra manera. Pero las cosas están cambiando. Ya hay más especialistas mujeres y también se nos pide a las mujeres nuestra opinión sobre el fútbol, y yo lo narro. Lo que sería una sorpresa para mí sería que nos quedáramos en esto. Me gusta más decir que no soy la única, solo la primera. Las siguientes ya están en camino.

R. ¿Cree que hay tan pocas porque los jefes no confían en ustedes, porque piensan quizás que a los espectadores les podría sonar raro?

R. Sí, se podría decir que los responsables de las cadenas no confían en las mujeres, pero eso no es todo. ¿Quieren las mujeres narrar partidos? Aún no me he encontrado con ninguna periodista que me haya dicho que ella también quería narrar. Las mujeres periodistas aspiran sobre todo a ser presentadoras, a hacer reportajes o a llevar el inalámbrico para hacer entrevistas en el césped, pero no muestran interés en narrar. Y si alguna lo quisiera espero que se lo haya planteado a sus jefes. Pero, claro, también los jefes necesitan más valentía para encargar a las mujeres narrar partidos. Me parece que eso es un gran compromiso para los responsables.

P. Claro, no deja de ser un territorio masculino: los hombres están ahí por derecho natural y las mujeres pueden ser vistas como unas invasoras…

R. ¡Efectivamente! La narración es el último bastión a conquistar. La mayoría de los hombres quieren narrar porque es una función con mucho prestigio, que tiene historia. Muchos aficionados tienen ligado el nombre, la voz, de un narrador determinado a un partido que le ha marcado, hay acción y hay palabras. En Francia, por ejemplo, todo el mundo se acuerda de la narración que acompañó los últimos segundos del Francia-Brasil de la final del Mundial 98 o del momento de la expulsión de Zidane en la final del 2006 o, ahora mismo, el gol de Pavard contra Argentina en el Mundial de Rusia…

P. Y, además, seguro que a los hombres no les gusta que una mujer les explique el fútbol…

R. Para nada pretendo explicar el fútbol a los espectadores, sería una pretensión ridícula. En deportes minoritarios tendría sentido hacerlo más que nada con un sentido pedagógico, pero el fútbol no se explica, sino que se le buscan las claves, y ese papel corresponde a los especialistas, que son exfutbolistas en su mayoría. Mi papel consiste en hacer brillar a mi especialista buscando una complicidad, química, con él, y, sobre todo, en hacer vivir el momento, en convertirlo algo emotivamente muy intenso. Pero, claro, siempre piensas que a algunas personas les puedes tocar sus certezas, bascular sus hábitos, hablo de una franja conservadora del fútbol para quienes el lugar de la mujer es la cocina, y, por supuesto, no voy a pedir perdón por preferir un micrófono a una cazuela.

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