Puigdemont teme que su comida pueda estar envenenada

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El expresidente catalán, residente en Bélgica huido de la justicia española, hizo probar unos dulces a sus agentes de seguridad por si contenían alguna sustancia tóxica.

Según informa el diario ABC, la tensión y desconfianza va en aumento en la residencia donde se aloja el expresidente catalán. Todo parece indicar que Puigdemont cree que quieren asesinarle.

Al poco de escaparse de la justicia, Puigdemont creyó que el gobierno belga y el español estaban trabajando secretamente para su extradición por sorpresa. Sus paranoias han llegado a ir más lejos.

En una de las últimas imágenes que se filtraron del expresidente, se abrió un debate sobre si había engordado. Sus personas más allegadas aseguran que sale muy poco de casa y que cuando se dispone a salir de ella, lo hace con un chaleco antibalas porque cree que quieren acabar con su vida. Por ello parece que el expresidente ha cogido más peso, según relata ABC.

El último domingo de 2018, uno de los seguidores del político catalán se acercó hasta su residencia para regalarle una caja de dulces. Por quedar bien ante esa persona, Puigdemont abrió el obsequio y, en lugar de comerse el pastel, se lo dio a uno de sus hombre de seguridad por temor a que pudiera estar envenenado.

«¡No está gordo, está loco!», exclama una de las personas más cercanas de Waterloo, cansado de los desvaríos del expresidente.

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