Real Madrid 2018-2019, «una temporada de mierda»

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Carvajal resume con absoluta sinceridad el triste año de transición del Real Madrid

Con Sergio Ramos en su palco privado, más pendiente de su documental que de la tragedia, Marcelo en el banquillo y Benzema con el brazalete pero sin el peso y la responsabilidad que le obliga el brazalete, le tocó a Carvajal dar la cara a pie de campo con las revoluciones a mil. El canterano, que firmó un partido muy decepcionante pero que fue de los pocos futbolistas que se dejaron el alma a pesar del batacazo, sacó toda su rabia y amargor nada más pitar Felix Brych: «Nunca he tenido esta sensación de malestar. No sé explicarlo, pero es así. Tenemos una plantilla joven y con margen de mejora, pero está claro que la temporada está acabada. Seguiremos trabajando en Liga porque es lo que nos toca y hay que ser profesionales, pero no podemos escondernos y hay que reconocer que es una temporada de mierda».

Lágrimas

Al borde del llanto, Carvajal se quedaba a gusto y se marchaba a los vestuarios todavía con el sincero adjetivo en la boca. La ausencia de Ramos y Marcelo a la hora de dar explicaciones, le dejaban en la pole para decir lo que había que decir. Y no se cortó. Como Modric en la previa, ahora más que nunca necesita el equipo referentes que hablen sin pelos en la lengua y no con tópicos y palabras inocuas que no van a ningún lado: «En una semana se nos ha ido todo, y todo en casa. En dos errores se ponen 0-2 en contra y el 0-3 nos mata, pero esta noche no hay que buscar excusas. Han sido mejores y han merecido pasar», añadió Carvajal.

Nacho también salió a dar la cara en la zona mixta. Respetuoso con los medios, como en él es habitual, dejó en un segundo plano la ducha y vestido aún con la equipación oficial dio la cara. Sus primeras palabras, de reconocimiento a la gente, pero también al equipo: «Quiero dar las gracias a la afición. Entendemos que esté mosqueada, pero yo no creo que sea un fin de ciclo. Es muy fácil levantar título pero hay que ser hombres y levantarnos en la derrota. Este equipo ha logrado cosas maravillosas y dentro unos años se recordará como se merece. Al final nos hemos acostumbrado mal y es un palo muy duro. Estoy muy orgulloso por cómo este grupo ha defendido el escudo del Real Madrid».

En la misma línea se manifestó Lucas Vázquez, cambiado ayer por lesión y entre lágrimas. El gallego quiso sacar el lado positivo de la debacle: «¿Cambio de ciclo? Es una exageración. Ganar tres Champions seguidas ante los rivales más fuertes es algo increíble. Hoy hemos sido inferiores pero el año que viene volveremos a la carga, y con más ganas que nunca. Conseguir tres Champions consecutivas es una barbaridad».

Destacable fueron también las explicaciones de Kroos, cuyas apariciones públicas con los periodistas se cuentan con los dedos de una mano en sus cinco años de blanco, pero ayer no se escondió y, además, lo hizo en castellano: «Estamos muy tristes, pero la realidad es que el Ajax fue mejor en Ámsterdam y también aquí en nuestro campo. Es duro pero hay que aceptarlo. Nos ha faltado nivel a todos, a mí el primero».

Kroos pide calma

El germano no puso excusas pero mantuvo la calma y prefirió no hacer lecturas derrotistas a pesar de lo alarmante de la situación: «Es lógico que también tengas un año negativo. Lo que no era normal es lo que hemos hecho estos últimos tres años. Hay que buscar un punto medio, ni todo era fantástico antes ni ahora todo está mal. Hemos hecho también buenos partidos este año, pero todo ha salido mal y hay que aceptarlo». El discurso frío también lo sostuvo el director de Relaciones Institucionales blanco: «Es un golpe muy duro, pero ahora hay que tener calma. No siempre se va a ganar. Esto es el deporte», dijo Butragueño.

El último en salir al ruedo fue Solari, ya casi a las 00.00 horas. Su cara de poema hablaba por él. En siete días se le acaba de ir la oportunidad de su vida: «Es una eliminación muy dolorosa y lo sentimos por nuestra afición. Hemos hecho todo lo que hemos podido y no nos alcanzó».

El argentino no quiso valorar si se merecía ser despedido tras un fracaso de siete días, pero dejó claro que no pensaba rendirse. Otra cosa será si le dejan. Él, de momento, prefiere lamerse las heridas: «¿La ausencia de Sergio Ramos? Sin hablar mal de cualquiera de nuestros futbolistas, claro que hemos echado en falta a nuestro capitán». Su mensaje final fue alentador, pero no descubrió nada nuevo: «Tenemos que ser profesionales y tener tranquilidad. El Real Madrid, que es más grande que todos nosotros, siempre vuelve y volverá más fuerte. Seguro». Será así, no hay duda, pero no con él en el banquillo.

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