Salvini se impone con rotundidad en las elecciones europeas

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El líder de la Liga dobla en un año su resultado de las elecciones legislativas. La izquierda resurge al lograr la segunda posición y desbancar a 5 Estrellas, que se sufre una gran caída

Italia afrontó las elecciones europeas como una segunda vuelta de las legislativas de hace un año. El Gobierno de coalición formado por la Liga y el M5S, marcado por una profunda inestabilidad y el desafío permanente a la Unión Europea (UE), se citó en las urnas ayer para medir sus fuerzas reales ante la volatilidad de un electorado italiano que votó hasta las 23.00, la franja más prolongada de Europa. La Liga reclama desde hace tiempo más influencia en el Consejo de Ministros y llevar a cabo con mayor celeridad sus principales propuestas, como la bajada de impuestos o el aumento de autonomía de las regiones. A partir de hoy será difícil negárselo. La cristalización del enorme poder adquirido en las urnas el último año y la estrepitosa caída al tercer puesto del M5S, otorgan ahora a Salvini la legitimidad moral suficiente para ver recompensadas sus exigencias. Nadie duda de que si eso no sucede, el Ejecutivo tiene los días contados.

La victoria del ministrio del Interior, el mismo día que en Italia también se votaba en 3.800 municipios y en la región de Piamonte (las primeras proyecciones daban la victoria al centroderecha), se daba por descontada. El batacazo del M5S, que sufre el temido sorpasso del PD y obtiene la mitad de votos que su socio de Gobierno, no estaba tan claro. El líder de la Liga, capaz de devorar todo lo que se le ha puesto enfrente en los últimos tiempos, confirma su creciente presencia también en Europa, donde el proyecto que ha encabezado ha logrado mejorar sus resultados, aunque no llegue al 33% ansiado para influir en las decisiones. La Liga, un partido de corte antieuropeo, podría ser el segundo partido con mayor representación tras la CDU de Angela Merkel. Pero la interpretación en clave comunitaria va más allá, e Italia se consolida como paraíso de los partidos euroescépticos. La suma de votos de la Liga, el M5S y Hermanos de Italia (con un 6,5% entra por primera vez en el Parlamento Europeo) superaría el 50%.

La participación (55%) fue tres puntos inferior a la de 2014. Pero el crecimiento del partido de Salvini desde las últimas elecciones europeas en 2014 ha sido descomunal. Entonces, la formación todavía se llamaba Liga Norte y el actual ministro del Interior había apenas cogido las riendas de un grupo político en descomposición y al borde de la quiebra por las triquiñuelas de su fundador, Umberto Bossi. Las urnas le dieron en aquellos comicios un 6,2% de votos. Una subida que quintuplica sus resultados de hace solo 5 años y que comenzaría a multiplicarse exponencialmente a medida que Salvini fue acaparando más poder y que la crisis migratoria italiana aumentó.

En las elecciones legislativas del 4 de marzo de 2018, la Liga alcanzó ya un sorprendente 17%. Salvini se presentó entonces como comparsa de Silvio Berlusconi en una coalición de centroderecha que aspiraba a gobernar unida. Pero los números no alcanzaron el mínimo necesario y el líder ultraderechista, que sorprendió a todos con su extraordinario resultado, prefirió aliarse con el M5S para formar una Ejecutivo populista y euroescéptico.

El progresivo debilitamiento de Forza Italia (FI) ha confirmado en estas elecciones un problema grave de decrepitud electoral: del partido y de su obstinado candidato. Silvio Berlusconi no logra pasar del 10%, una caída de cuatro puntos respecto al ya dramático 14% obtenido en las legislativas. Se quedó en el 8,8%, muy cerca del umbral de relevancia que marca el 10%, pero que, probablemente, planteará dudas a Salvini sobre la conveniencia de recuperar un proyecto de centroderecha y abandonar a los grillinos, muy debilitados.

El M5S confirma también su decadencia y perdería casi 17 puntos respecto al 33% que obtuvo en las elecciones legislativas. Los grillinos han acusado la baja participación en el sur de Italia, su principal motor electoral. Han pagado caro el desgaste al que los ha sometido su socio de Gobierno, que ha utilizado su posición privilegiada como aliado para carcomer la imagen pública de los grillinos. Pero, sobre todo, son víctimas de una situación económica que no arranca pese a las medidas puestas en marcha y el desafío a la Unión Europea que Italia lanzó para poder hacerlo. Los empresarios, los sindicatos y gran parte de los trabajadores se han manifestado en los últimos meses en su contra por la parálisis impuesta en las grandes obras. Demasiado ruido para tan pocos resultados. La situación para su líder, Luigi Di Maio, es profundamente crítica. Y el partido difícilmente podrá contener las exigencias de Salvini. Los grillinos deberán ceder o dejar paso al nuevo líder más votado.

Avance inesperado

Las malas noticias no terminan ahí para el M5S. La izquierda celebra un sorpasso importantísimo sobre partido fundado por el cómico Beppe Grillo. El PD queda muy lejos de aquel estratosférico 40,8% de consenso que obtuvo un entonces imparable Matteo Renzi, pero el nuevo secretario general, Nicola Zingaretti, frena la hemorragia de los últimos años y sienta las bases para un cambio de tendencia con un segundo puesto que nadie esperaba hace apenas unas semanas. Especialmente si se tiene en cuenta que parte de los votos que han vuelto podrían proceder de votantes del M5S desencantados. Los mismos que abandonaron a los socialdemócratas hace solo un año y que ahora los han propulsado hasta la segunda fuerza de Italia.

Esta mañana, como señalaban fuentes de ambos partidos antes de las elecciones, la coalición que gobierna Italia deberá barajar las cartas y volver a repartirlas. Matteo Salvini ha asegurado que no piensa en romper la alianza. Pero con el resultado obtenido, ya no se conformará con la mano que le había tocado hace solo un año.

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