Solari, jugador rojiblanco hasta el descenso

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Real Madrid

Jugó en el Atlético durante un año y medio, pero el «infierno» le hizo dejar el club y fichó por el Real Madrid, que pagó los 600 millones de su cláusula

Santiago Hernán Solari protagoniza una historia única en el fútbol madrileño. Jugó en los dos clubes y ahora visita al Atlético en el Metropolitano como entrenador del Real Madrid. El argentino fue fichado por Jesús Gil en el mercado de invierno de 1999. El presidente pagó 500 millones de pesetas al River, que al nivel de vida actual serían unos 25 millones de euros, por un centrocampista zurdo de 23 años rápido y técnico. Gil había estado en la cárcel por el «caso camisetas», la publicidad de Marbella que portó el Atlético durante varios años, y la contratación se llevó a cabo en una situación muy convulsa del club.

Fue uno de los mejores jugadores del Atlético en la campaña del descenso, cuando la intervención judicial y la administración de Rubí dejó un club descabezado, que vendía futbolistas para tapar deudas y que estaba abocado al pozo

El actual entrenador del Real Madrid firmó entonces un contrato por cinco temporadas, con una cláusula de rescisión de 600 millones de pesetas. En ese primer medio año de rojiblanco, afectada la entidad por los casos judiciales de Jesús Gil, el presidente volvió a las andadas y tuvo tres entrenadores. Sacchi fue sustituido por Aguiar, que finalmente dejó el cargo a Radomir Antic. Si el técnico italiano contó con el argentino, Aguiar lo pasó a la reserva y Antic le situó como delantero.

Solari tuvo mayor protagonismo en la segunda campaña, cuando la intervención judicial del Atlético y la administración de Rubí llevaron al club, descabezado, al infierno de Segunda en junio del año 2000. El primo de Redondo, que militaba en el Real Madrid, disputó 45 partidos y anotó seis goles, uno al equipo de su primo Fernando. Fue uno de los mejores futbolistas rojiblancos en una temporada de sufrimiento, en la que fue entrenado otra vez por tres técnicos, Ranieri, Antic y Zambrano, que no pudieron evitar caer en el pozo.

El descenso provocó una revolución en el Atlético y en la carrera de Solari. El Atlético necesitaba vender, pues su plantel de Segunda debía costar la mitad, y Lorenzo Sanz aprovechó la debilidad del vecino para pagar la cláusula del argentino, 600 millones. Redondo habló muy bien a Sanz de su primo y el presidente madridista ejecutó la adquisición.

Lo que ni Sanz ni Redondo esperaban era que ninguno de los dos continuaría en la casa del campeón de Europa. Tras ganar 3-0 al Valencia en la final de París, Florentino Pérez ganó las elecciones a la presidencia del Real Madrid y Redondo acabó traspasado al Milán. Solari no pudo compartir vestuario ni títulos con su primo. Estuvo cinco años en el conjunto blanco y ganó la Champions, la Intercontinental, dos Ligas, dos Supercopas de España y una de Europa. Visitó tres veces el Calderón como madridista, en 2003, 2004 y 2005, y en las tres venció, 0-4, 1-2 y 0-3, para marcar gol en las dos últimas. Mañana debuta como técnico madridista en el estadio de su antiguo club.

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