Sónar: De festival de música a rastreador de innovación

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El mítico festival de música electrónica se convierte en el conector de tecnología, innovación, arte y mucha música

¿Qué tiene en común un científico, un dj, un hacker y un emprendedor? «Todo artista en un investigador», explica a Innova+ José Luis de Vicente, comisario de Sonar +D. Si la pregunta se amplia a ¿qué tiene que ver el Sónar con la innovación?

Las miradas se dirigen hacia Sónar+D, que se celebra en paralelo al Sónar de Día, en Barcelona. Cuatro días en julio que reunirán a cerca de 200 tecnólogos de todos los sectores: activistas, investigadores, científicos, etc. Todos ellos en Barcelona y bajo el paraguas del Sónar.

Entre canciones y notas músicales, este 2019 se cuelan la inteligencia artificial, la computación cuántica y el diseño de experiencias. «Somos un acontecimiento como celebración de cultura, tecnología e innovación», apunta Ricard Robles, codirector de Sónar.

Años atrás, un equipo de ingenieros del Laboratorio de Investigación CSL de Sony publicó la canción Daddy's car, donde la inteligencia artificial se había «inspirado» en los Beatles para componerla.

Este año, Huawei presentó una versión completa de la Sinfonía núm. 8, D.759 que Schubert compuso en 1822, gracias a la inteligencia artificial. «Hace 3 años era laboratorio y hoy ya es realidad», apunta el comisario del Sónar+D.

Sin embargo, las innovaciones del Sónar van más allá y es necesario distinguir entre algoritmos que hacen música y artistas que hacen música con inteligencia artificial. «Hasta hace poco nos planteábamos si la colaboración con una inteligencia artificial puede crear contenido», añade de Vicente. «Los artistas están comenzado a crear sus propias herramientas de IA, y ha hacer su propia versión de Siri o Alexa», añade.

La inteligencia artificial sabe componer, sabe pintar y hasta sabe interpretar la mente humana. Así lo demuestran Daito Manabe y el neurocientífico Kamitani, que desvelarán cómo es el contenido de los pensamientos humanos a través de las ondas cerebrales y su mezcla con la inteligencia artificial. «Es un laboratorio, un lugar de descubrimiento de muchas cosas», añade el comisario de Sónar+D.

Barcelona desde el aterrizaje del Mobile World Congress (MWC) se ha convertido en uno de los núcleos tecnológicos del Viejo Continente y un foco de atracción del sector en España. Con esta carta de presentación, la capital catalana atrae desde hace 7 años esta feria donde «puedes venir a aprender, descubrir, reflexionar con la cultura electrónica digital», señala uno de sus impulsores, Ricard Robles.

Pero más allá de la «Dissonant imaginary» de Manabe y Kamitani, no es la única realidad disonante. La computación cuántica se cuela en la creación, «aunque no lo creas muchos creadores de diferentes sectores buscan la innovación a través de artistas y creativos», señala a Innova+ Ricard Robles.

El sónar, que apunta de Vicente, ha rastreado «lo que está cambiando en las comunidades creativas» y ello también pasa por la computación cuántica y por el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), Centro Nacional de Supercomputación de España especializado en computación de alto rendimiento (HPC),

Libby Heaney, artista y física cuántica británica cuya práctica artística se centra en el impacto de las nuevas tecnologías; y analizarán este nuevo fenómeno. «Se descubrirá cómo funciona, qué impacto tendrá en el futuro y cómo se puede explorar y entender desde la creatividad».

Experiencia inmersiva

Esta gran plaza pública de creación, de networking y de trabajo tiene una estrella: la realidad inmersiva. En pleno auge de la realidad aumentada, virtual y mixta, Sónar+D quiere «romper barreras del espectador con la obra», apunta José Luis de Vicente.

¿Se podrá vivir un partido de fútbol desde el salón de casa? ¿Ver un concierto desde el sofá? Quizá. 2016 fue el año de la ilusión, en el que se vendió la realidad virtual como la tecnología más disruptiva desde la televisión, pero los últimos meses ha frenado en seco todas estas expectativas. «El boom de la realidad virtual y la realidad aumentada es la señal de algo», comenta el comisario de Sónar+D. «No son innovaciones sueltas, es el deseo de cambiar los proyectos culturales», añade.

Durante esta séptima edición los organizadores esperan más de 20.000 asistentes y cerca de 5.000 profesionales de 2.100 empresas provenientes de 60 países.

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