Suspendidas de forma “provisional” las visitas experimentales a la cueva de Altamira

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Los responsables del yacimiento detectaron una «perturbación en la concentración de anhidrico carbónico» en el interior de la cavidad, aunque consideran que es «natural y estacional»

Las visitas experimentales a la cueva de Altamira han sido suspendidas de forma «excepcional» y «provisional» tras detectarse una «perturbación en la concentración de anhidrico carbónico» en el interior de la cavidad. Este aumento de la concentración de anhidrico carbónico «es natural y estacional» y viene «determinada por la situación climática en el exterior», según explican desde el Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira en su web y a través de su cuenta en Twitter.

Tal y como ha avanzado hoy El Diario Montañés, debido a la detección de esa perturbación y en cumplimiento de los protocolos establecidos en el Plan de Conservación Preventiva aprobado por el Patronato del Museo, la visita pública por sorteo prevista para este viernes, 4 de enero, ha quedado suspendida.

«Se trata de una acción preventiva de carácter provisional, que se mantendrá hasta que se recuperen los valores de referencia establecidos», han indicado desde el Museo de Altamira en la web y la red social, en las que, aunque no había trascendido públicamente, también se comunicó la suspensión de la visita de hace dos semanas, la del día 14 de diciembre.

No obstante, no ha habido una comunicación oficial sobre esta suspensión temporal de las visitas experimentales, a través de las que, desde febrero de 2014, los viernes acceden a la cueva cinco personas elegidas por sorteo entre los visitantes.

Mientras tanto sigue también sin haber fecha para la reunión del Patronato de Altamira, órgano que no se reúne desde junio de 2017. En aquel último encuentro, ya se indicó que se estudiaría la estacionalización de las visitas experimentales.

El coordinador del Plan Preventivo y de Conservación de la Cueva de Altamira, José María Ballester, explicó que se analizaría la posibilidad de concentrar las visitas fuera del periodo entre febrero y junio, que es cuando se acentúan los problemas de filtración y condensación del agua en la cavidad.

Y aseguró que, de implantarse esas estacionalización de visitas, no supondría la reducción del número de visitantes a la cueva, que continuarían siendo unas 240 personas al año, sino que, si se decidiese esa estacionalización para mejorar conservación, el resto de los meses podrían realizarse, por ejemplo, dos sorteos semanales para la entrada de cinco personas cada día.

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