Tusk: “Me pregunto en qué lugar especial del infierno acabarán los impulsores del Brexit”

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El presidente del Consejo Europeo reclama a May una propuesta «realista» 24 horas antes de recibir a la primera ministra

La cuenta atrás del Brexit avanza inexorable (faltan solo 51 días) y el ambiente se caldea en las tres capitales más involucradas: Bruselas, Londres y Dublín. El triángulo convergerá en 48 horas en los despachos del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del presidente de la Comisión Europea, donde se espera, de manera separada, al primer ministro irlandés, Leo Varadkar (este miércoles) y a la primera ministra británica, Theresa May (el jueves).

La exasperación de los negociadores europeos es evidente tras casi dos años de infructuosos trabajos y de vanos intentos de adaptarse a los meandros de la posición de May. Tras recibir a Varadkar y a menos de 24 horas de recibir a May, Donald Tusk ha sido el primero en estallar y ha lanzado una de sus demoledoras sentencias.

«Me pregunto cómo será el lugar especial del infierno para quienes promovieron el Brexit sin preparar siquiera un boceto del plan para llevarlo a cabo de manera segura», ha señalado Tusk. 

La frase refleja el hartazgo cada vez más visible entre los líderes comunitarios, con quienes la primera ministra británica se ha comprometido varias veces a aprobar sin problemas el acuerdo de salida de la UE pactado el pasado 25 de noviembre. Fuentes comunitarias relatan con evidente aspereza las idas y venidas de May para pedir nuevas concesiones o precisiones sobre el texto.

La última ayuda fueron sendas cartas de Tusk y Juncker que, a petición de Londres, refrendaban la intención de la UE de suscribir cuanto antes un nuevo acuerdo con Reino Unido que solvente el problema de la frontera irlandesa sin necesidad de ninguna salvaguarda. Las cartas, en contra de lo previsto por Downing Street, no tuvieron ningún efecto entre los parlamentarios británicos, que rechazaron por abrumadora mayoría el acuerdo negociado por May.

May regresa de nuevo este jueves a Bruselas con la intención de arrancar un compromiso sobre la salvaguarda irlandesa que garantice su caducidad o que Londres pueda suprimirla de manera unilateral, una concesión que la primera ministra cree que le ayudará a convencer a la Cámara de los Comunes.

«Espero que mañana la primera ministra haga una sugerencia realista sobre cómo superar el impasse en el que se encuentra el proceso de la salida ordenada del Reino Unido de la UE», ha dicho Tusk.

De manera preventiva, el primer ministro irlandés ha llegado 24 horas antes a Bruselas para blindar la salvaguarda que garantice que, ocurra lo que ocurra con el Brexit, no se establecerá ninguna frontera física entre su país y el territorio británico de Irlanda del norte. Dublín teme que una separación entre las dos comunidades reabra la violencia que cesó con los acuerdos de paz de 1998.

Tusk ha respaldado sin ambages a Varadkar. «Para nosotros», ha asegurado el presidente del Consejo, «la máxima prioridad sigue siendo el tema de la frontera en la isla de Irlanda y que se garantice el mantenimiento de la paz con arreglo a lo previsto en el Acuerdo de Viernes Santo».

Desde hace semanas, Bruselas es un hervidero de rumores sobre posibles presiones a Dublín para que suavice su posición y facilite un acuerdo con Londres. Las miradas se vuelven casi siempre hacia la canciller alemana, Angela Merkel, de quien Reino Unido parece esperar una ayuda in extremis.

Tusk ha asegurado que «no hay ningún motivo para especulaciones (…) No nos jugaremos la paz ni pondremos una fecha de caducidad a la reconciliación». Pero Varadkar, por si acaso, ha preferido pasarse antes que May por «el agujero del infierno», como definió Trump a Bruselas, para comprobar que los candados de su salvaguarda siguen intactos.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, también ha respaldado a Irlanda. Y tras la reunión con Varadkar, ambos mandatarios han emitido un comunicado conjunto en el que han reiterado que «el acuerdo de salida es el mejor y único posible. No está abierto a la renegociación». El comunicado recuerda a Reino Unido que la salvaguarda irlandesa no es un asunto bilateral entre Londres y Dublín, sino un asunto europeo porque la línea divisoria con Irlanda del Norte pasará a ser frontera exterior de la UE tras el Brexit.

Bruselas ha ofrecido ayuda a Varadkar ante el creciente riesgo de un Brexit sin acuerdo, una hipótesis en la que, según los analistas, Irlanda sería el país de la UE más golpeado económicamente. Juncker ha indicado que se reforzarán los programas de ayuda que han contribuido a la paz y la reconciliación en la zona fronteriza y se estudiarán medidas para ayudar al sector empresarial y agrícola de Irlanda.

En  todo caso, la Comisión sigue confiando en una salida del Reino Unido pactada. «No soy tan católico como mi amigo Donald [Tusk]», ha bromeado Juncker. «Yo creo en el cielo y nunca he visto el infierno, salvo cuando trabajo aquí [en la Comisión]. Mi hipótesis de trabajo no es un Brexit sin acuerdo», ha recalcado el luxemburgués.

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