Un buque de guerra ruso y otro estadounidense, a punto de colisionar en el Pacífico

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Los dos países se acusan mutuamente de comportamiento peligroso y poco profesional tras el incidente de este viernes en el mar de China Oriental

Al borde de la colisión. Apenas 50 metros han separado al destructor ruso Almirante Vinogradov del buque de guerra estadounidense USS Chancellorsville en aguas del mar de China Oriental la madrugada de este viernes. El destructor ruso y el buque estadounidense se culpan mutuamente de la maniobra, que podría haber provocado un incidente internacional gravísimo. Rusia asegura que su embarcación se vio forzada a hacer la maniobra porque los estadounidenses le estaban dificultando el paso. Las fuerzas navales de EE UU Rusia es el responsable de lo ocurrido.

Moscú ha expresado su protesta por el incidente, en el que no se registró ningún herido. «El crucero de misiles estadounidense Chancellorsville de repente cambió su rumbo y se cruzó con el del destructor Almirante Vinogradov a unos 50 metros de la nave. Para evitar una colisión, la tripulación del Almirante Vinogradov se vio obligada a realizar una maniobra de emergencia», dice un comunicado de la Flota Rusa del Pacífico citado por la agencia estatal Tass. La Flota del Pacífico ha elevado una queja ante el comando de la embarcación estadounidense. Señalan que su acción fue «inaceptable».

Estados Unidos rechaza rotundamente la versión rusa y acusa al Almirante Vinogradov de poner en riesgo a su tripulación. El responsable de la Séptima Flota de EE UU, Clayton Doss, ha declarado que la maniobra rusa, que se produjo a las 11.50 (hora local), fue «insegura y poco profesional». Además, ha asegurado que la respuesta rusa es «propaganda». «Consideramos que las acciones de Rusia durante esta interacción han sido inseguras y poco profesionales y no están en conformidad con las Regulaciones Internacionales para Prevenir las Colisiones en el Mar (COLREGS), las ‘reglas de la carretera’ y las costumbres marítimas reconocidas internacionalmente», dijo en un comunicado la Séptima Flota estadounidense, que tiene su sede en Japón.

En el momento del suceso, un helicóptero estadounidense se estaba preparando para aterrizar en el Chancellorsville. Estados Unidos ha hecho públicos vídeos del incidente. Mientras que Moscú comunica que el accidente en aguas del mar de China Oriental, Estados Unidos lo sitúa en el mar de Filipinas.

Este percance ha podido escalar muy rápido entre dos países que tienen una relación cada vez más tensa, pero no es la primera vez que ocurre algo similar. Washington y Moscú se han culpado en otras ocasiones de realizar maniobras militares peligrosas en el mar y en el aire. En noviembre de 2018, Estados Unidos aseguró que un avión ruso interceptó a uno de sus aviones sobre el mar Negro, un movimiento que calificaron como «irresponsable». Rusia aseguró que se había producido «una violación del espacio aéreo ruso».

Con Rusia y la OTAN en un ambiente cada vez más agrio por las acusaciones de injerencia de Moscú en varios países, la Alianza Atlántica también ha acusado a Rusia de sobrevolar el espacio aéreo de  los países Bálticos para demostrar que puede hacerlo. También de volar cerca de los barcos estadounidenses y de usar aviones espía como una fórmula de manifestar su oposición al papel de EE UU en Siria o su presencia en el Báltico.

El pasado septiembre, también en aguas del mar de China Oriental, otro incidente involucró a buques de guerra de China y de Estados Unidos. En esa ocasión, Washington también acusó al buque de guerra chino Luoyang de «poco profesional» y de realizar una maniobra «insegura» cuando se aproximó al destructor USS Decatur.

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